El ejecutivo afirmó que en los últimos 15 años la compañía ha invertido 21.000 millones de dólares en operaciones petrolíferas y gasísticas en suelo estadounidense, en lugares como Texas, Pensilvania, Alaska o, según dijo literalmente Imaz, el «golfo de América» (término que Trump y su Gobierno emplean para referirse al golfo de México).
«Estamos en Venezuela, señor presidente, con nuestros socios de Eni, produciendo el gas que garantiza la estabilidad de la mitad del suministro eléctrico en Venezuela», aseguró Imaz, que consideró las operaciones de Repsol como una muestra del compromiso de la petrolera para con la «estabilidad» que propugna el Gobierno Trump.
«Además, estamos presentes en el terreno. Tenemos personal, instalaciones y capacidades técnicas», concluyó el directivo, quien también es expresidente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), en su intervención.
Además de Repsol, han participado representantes de Chevron, Exxon o ConocoPhillips, y medios estadounidenses apuntaron que también estarían ejecutivos de Continental, Halliburton, HKN, Valero, Marathon, Shell, Trafigura, Vitol Americas, Eni, Aspect Holdings, Tallgrass, Raisa Energy y Hilcorp.
Repsol es la empresa ibérica que mantiene una mayor vinculación económica y estratégica con Venezuela, donde opera desde hace más de 30 años y donde tiene derechos mineros, aunque la mayor parte permanece sin desarrollar.
El Gobierno estadounidense revocó el pasado mayo los permisos a Repsol para exportar crudo y derivados de Venezuela, al igual que hizo con la italiana Eni o la estadounidense Global Oil Terminals, las firmas que entonces operaban en el país caribeño junto a la estadounidense Chevron.