Aunque el doctor presentó documentos que certificaban su proceso migratorio activo y una carta de la comisión estatal de medicina, los agentes no consideraron la evidencia suficiente y procedieron a arrestarlo.
Indicó, que las autoridades les preguntaron si eran ciudadanos estadounidenses.
Su esposo dijo que sí». Relató que cuando le preguntaron a su hermano, este dijo que no lo era, pero que tenía «todos sus papeles en regla» y «estaba esperando su visa J-1 como médico, que había solicitado el hospital donde él ejercía y ayudaba a la comunidad».
La familia denuncia que, a pesar de haber transcurrido más de 48 horas desde la detención, el médico no cuenta con un número de caso, lo que impide rastrear su ubicación o conocer su estado de salud.
El doctor Véliz es un profesional ampliamente valorado en Texas. Incluso, lo nombraron «residente del año» en 2025 en UT Health Rio Grande Valley. Actualmente cursa su segundo año de postgrado en Medicina Familiar, un campo con alta demanda en Estados Unidos.
Sus colegas destacan su dedicación al tratamiento de pacientes con enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, y su participación en programas comunitarios en McAllen. Incluso, había sido invitado a colaborar con la comisión médica del estado por su desempeño sobresaliente.
Su caso ocurre en medio de una política migratoria que ha retrasado o congelado visas y permisos para profesionales extranjeros. Esto, incluido médicos que trabajan en hospitales estadounidenses.
Según una revisión citada por The New York Times, más de 100 médicos han sido afectados por estas medidas. Algunos, puestos en licencia administrativa y otros en riesgo de perder sus empleos.