La tormenta se posicionó como la segunda más grande de su tipo desde 2003, solo superada en ese periodo de tiempo por la «tormenta del Día de la Madre» de mayo de 2024. No obstante, el último estallido batió un récord de radiación solar de 23 años.La tormenta geomagnética comenzó el 19 de enero, cuando una nube de radiación solar de rápida expansión, impactó la magnetosfera terrestre, alterando temporalmente las líneas invisibles del campo magnético que rodean nuestro planeta y permitiendo que partículas cargadas penetraran más profundamente en la atmósfera. Esto se debió a que una llamarada solar de magnitud X1, explotó repentinamente desde una zona oscura cerca del ecuador solar, según informó Space.com, el sitio web asociado de Live Science.
Según el Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la tormenta alcanzó la categoría G4 («severa»). Posteriormente se calmó ligeramente antes de alcanzar de nuevo la categoría G4 este martes, de acuerdo a un segundo informe del SWPC.
G4 es el segundo nivel más alto que puede alcanzar una tormenta geomagnética. En estas condiciones, la radiación solar puede causar cortes temporales de señal de radio, interrumpir o dañar naves espaciales en órbita e impactar en algunas infraestructuras terrestres.
Hasta el momento no ha salido a la luz si esta tormenta ocasionó alguno de estos problemas.
Personas lograron observar las auroras boreales en todo el Reino Unido y partes de Europa (incluidos Francia, Alemania, Suiza, Austria, Bélgica, Noruega, Dinamarca, Países Bajos y Croacia), donde el sol ya se había puesto antes de que la tormenta alcanzara su punto máximo, según Spaceweather.com.
Además, había pronosticado que hasta 24 estados de EEUE verían auroras durante la tormenta, según Space.com.