Cuatro migrantes murieron bajo custodia del ICE en EE.UU. en lo que va de año

Al mediodía del martes 6 de enero, cuando apostaba por que este fuera un mejor año, Josselyn Yáñez recibió una llamada de un oficial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). El oficial, amable, preguntó quién era ella, si era la hija del señor Luis Beltrán Yáñez-Cruz. “Le dije: ‘sí, soy su hija’”. Luego el oficial le dejó saber que lo lamentaba, pero que su papá, el migrante hondureño de 68 años que permanecía bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE), había muerto en la madrugada. De un día a otro, su padre ya no era solo su padre, sino uno de los cuatro migrantes fallecidos durante los primeros 10 días de 2026, tras ser detenido por las autoridades de inmigración.
“Le pregunté que cómo, que por qué. Tenía miles de preguntas. No lo podía creer”, dice su hija a EL PAÍS, visiblemente afectada por una muerte que la familia no vio venir. “Estamos destrozados. Yo tenía la esperanza de que mi adorado padre saliera de allí, pero nunca me imaginé que iba a salir de esa manera. Solo espero que a mi padre se le haga justicia, porque cuando lo detuvieron, él no estaba enfermo, él se enfermó estando detenido”.
La última llamada de Yáñez-Cruz a la familia fue el domingo 4 de enero, cuando habló con sus nietas. Estaba, según relató la hija en redes sociales, “alegre, tranquilo”. El día anterior la había llamado a ella desde el Centro de Detención Regional Imperial en Calexico, California, donde permanecía luego de que fuera trasladado desde Dellaney Hall, en Nueva Jersey. El 16 de noviembre del pasado año, agentes de ICE detuvieron al hondureño. “Sin ninguna razón, solo por ser latino”, contó la hija a sus seguidores. El padre regresaba de desayunar de un lugar que solía frecuentar, cuando le salieron al paso los agentes. “Desde allí empezó la maldita pesadilla para mi papá”.
En el centro de Calexico, Yáñez-Cruz se estuvo quejando de dolores en el estómago. “Sólo le daban pastillas, sin saber el motivo del dolor siempre que comía”, relató la hija. También experimentaba mucho cansancio. “Me contaba que, al caminar, le faltaba el aire. Él se quejaba y no le brindaron ayuda médica”. La familia nunca supo que a Yáñez-Cruz lo habían trasladado al hospital, según dijo su hija a este diario.
Un comunicado del DHS informó que el hondureño fue trasladado dos días antes de su muerte al Centro Médico Regional “para evaluar un dolor torácico”, y posteriormente llevado en helicóptero al Hospital John F. Kennedy Memorial “para recibir atención médica de mayor nivel”. La versión oficial sostiene que, “a pesar de la intervención médica”, Yáñez-Cruz fue declarado muerto en la madrugada, exactamente a la 1:18 am hora del Pacífico. No bastante, la hija asegura que fue ese mismo día en que no solo supo que su padre había arribado al hospital “con problemas del corazón”, sino que su papá estaba enfermo. “No tenía ningún historial médico o al menos a mí nunca me dijo que él padecía de algún tipo de enfermedad”.
Vía lapatilla