Un año de Trump en el poder redefine la política migratoria de EE.UU.

El primer año del presidente Donald Trump ha estado marcado por un ataque “sin precedentes” contra los migrantes en Estados Unidos, con una política de mano dura que combinó un récord en las detenciones, tácticas cada vez más violentas, restricciones a la migración legal y un uso intensivo de la acción ejecutiva, cuyas consecuencias humanitarias y económicas, advierten expertos, se sentirán durante años.
El año pasado, un total de 622.000 ciudadanos fueron deportados desde el inicio del actual mandato, según datos del Departamento de Seguridad Nacional.
Aunque es una cifra elevada, queda por debajo de las 778.000 repatriaciones del último año fiscal completo del Gobierno de Joe Biden y lejos de la promesa republicana de un millón de deportaciones anuales.
Para elevar los números, la Administración recurrió a medidas duramente criticadas y cuestionadas en tribunales, como la expulsión de migrantes a terceros países. En el primer año, cientos de personas fueron enviadas a al menos 14 países distintos a los de su origen, entre ellos Camerún, El Salvador, Polonia, Ruanda y Sudán del Sur.
Detenciones récord y denuncias de abusos
Las detenciones sí alcanzaron niveles históricos. En promedio, más de 73.000 migrantes permanecieron bajo custodia, cifra más alta desde la creación del Departamento de Seguridad Nacional en 2001.
El American Immigration Council advierte que el Gobierno «está encarcelando a cientos de miles de personas —la mayoría sin antecedentes penales— en un sistema de detención severo que hace casi imposible pelear sus casos o lograr la libertad».
Vía lapatilla
Por El Tiempo