El día que Whitney Houston tomó un micrófono sorpresivamente y deslumbró a Elton John, Sting y Luciano Pavarotti

La fallecida estrella del pop, Whitney Houston, sorprendió a la audiencia del Carnegie Hall en Nueva York durante un concierto benéfico organizado por la Fundación Rainforest el 9 de abril de 1994. En un evento que reunió a grandes figuras de la música, Houston demostró una faceta poco conocida de su talento al interpretar la famosa aria “La donna è mobile” de la ópera Rigoletto de Verdi junto al legendario tenor Luciano Pavarotti, Sting y Elton John.

En los primeros compases de la actuación, Luciano Pavarotti tomó el micrófono para entonar las líneas iniciales de la alegre aria. Luego, invitó a Sting a unirse, quien, en tono de broma, hizo un gesto de limpiarse el sudor antes de ofrecer una respetable interpretación de un verso de Verdi. Sin embargo, la verdadera sorpresa de la noche llegó cuando Whitney Houston intervino sorpresivamente con una voz soprano pura y precisa. Houston mantuvo un G5 con vibrato elegante y un control de respiración impresionante lo que desató una ovación inmediata de Sting y el público.

La noche continuó con Elton John aportando su voz en otro verso, mientras Pavarotti retomaba la canción entre los aplausos ensordecedores del público. Whitney, una vez más, acaparó la atención al alcanzar una nota alta sobre las voces masculinas. La actuación culminó con Pavarotti finalizando la aria y Sting sorprendiendo con un “pensier!” en un Si bemol alto sostenido durante siete segundos y medio.

A pesar de ser mundialmente conocida por sus éxitos pop y su papel en la película “El Guardaespaldas”, Whitney Houston demostró esta noche poseer una habilidad impresionante para el canto lírico, un talento que permaneció en gran medida oculto. Se veía que Houston disfrutaba demasiado su momento en el escenario junto a Pavarotti, Sting y Elton John.

Además de su sorprendente interpretación de la aria de Verdi, esa noche Houston interpretó dos canciones más: “If It’s Magic” de Stevie Wonder y su icónico hit “I Will Always Love You”. La presencia de Whitney en este evento reflejó su versatilidad como artista y su habilidad para conmover al público con géneros diversos, muy distinto a lo que ella estaba acostumbrada.

Este evento puntualizó la capacidad de Houston de dominar no solo los escenarios del pop y R&B, sino también el terreno exigente de la ópera. Aunque esta actuación no formara parte de los conciertos de “Pavarotti & Friends” ni de grabaciones oficiales, marcó un momento especial en su carrera, revelando una faceta de su talento que pocos conocían.

El legado de Whitney Houston

A medida que el mundo lamenta la pérdida de Whitney Houston, quien falleció en 2012, este recuerdo de su brillante actuación en el Carnegie Hall se mantiene vivo en la memoria de muchos. Ella no solo dejó una huella en la industria de la música, sino que también rompió barreras culturales y sociales, convirtiéndose en un ícono para diversas comunidades alrededor del mundo. Su capacidad para conectar con su audiencia a través de su voz y su interpretación es una cualidad que pocos artistas poseen.

Además de su carrera musical y cinematográfica, Whitney Houston tuvo mucha influencia en la representación y visibilidad de los artistas afroamericanos. En una era donde la diversidad en la industria del entretenimiento no era tan prominente, abrió camino para futuras generaciones de cantantes y actores. Su éxito en un ámbito predominantemente blanco demostró que el talento y la dedicación pueden trascender las barreras raciales y generar cambios en las percepciones sociales y culturales.

La filantropía también fue una parte esencial del legado de Houston. A lo largo de su vida, apoyó diversas causas benéficas, especialmente aquellas enfocadas en los niños y jóvenes desfavorecidos. Su compromiso con la Fundación Whitney Houston, una organización destinada a ayudar a combatir problemas como el abuso de drogas y el abandono escolar, mostró su deseo de hacer una diferencia positiva más allá de los escenarios.