$8 millones: La lujosa propiedad que EE.UU. había confiscado a Samark López, señalado como testaferro de El Aissami

La propiedad confiscada a Samark López Bello, presunto testaferro de Tareck El Aissami, se trata de una mansión que incluye una casa de huéspedes, una sala de cine, spa privado, nueve habitaciones, once baños y hasta un ascensor, además de una piscina, jacuzzi al aire libre, salida privada al mar y mármol.

Esta lujosa mansión fue adquirida por 16,5 millones de dólares a través de la exclusiva compañía de bienes raíces Sotheby’s International Realty y se encuentra en la lujosa zona de 325 Leucadendra Drive Gables Estates, en Florida, inicialmente se ofertaba en 17,9 millones de dólares.

La propiedad cuenta con un estilo mediterráneo realizado por el arquitecto Rafael Portuondo, fue construida en 2013 sobre un lote de 6.000 metros cuadrados, la mansión ocupa 1.500 metros cuadrados y está rodeada por jardines con fuentes y un patio trasero tipo “centro turístico”.

En el interior tiene su propio cine equipado, así como un sistema de protección inteligente que garantiza la máxima seguridad a los ocupantes, abre y cierra ventanas o persianas de manera automática, enciende los sistemas de calefacción o enfriamiento según el clima y mantiene a los propietarios informados de cualquier situación en la propiedad en donde quiera que se encuentren.

La cocina es tan grande como un apartamento, equipada con máquina de hielo, dos neveras industriales, varios hornos de pared, gabinetes y despensas.

Esta propiedad es una de las 14 a nombre de López Bello que han sido confiscadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, adquiridas a través de una compañía que se detectó como la máscara que ocultaba los multimillonarios contratos que obtuvo el sector petrolero y alimenticio en Venezuela.

Según unas investigaciones realizadas por Univisión, López Bello compraba estas millonarias propiedades en efectivo.

Ahora, el hombre se encuentra prófugo de la justicia y su mansión fue vendida por las autoridades en una subasta por 12 millones de dólares con todos los muebles y artículos que dejó dentro cuando huyó.