Curiosidades

¿Quién inventó el retrete? Conoce la curiosa historia de su origen

Durante mucho tiempo la civilización vivió sin los retretes, tal y como los entendemos actualmente. De hecho, aunque el origen del inodoro se remonta a hace 4.000 años, su creación como tal no surge hasta el siglo XVI, de la mano de John Harrington. Fue él quién creó el concepto de poner la taza en un lugar apartado y crear un sistema de vaciado para evacuar los desechos. Aquí te contamos todo sobre esta creación y su historia.

John Harrington, inventor del inodoro

Cabe destacar que ya los romanos tenían un sistema de letrinas publicas con agua corriente, que se llevaba de inmediato las deposiciones hacia unas cloacas subterráneas. Sin embargo, cuando el Imperio romano empezó a venirse abajo, las gentes tuvieron que optaron por el vaciado de los orinales por las ventanas, una costumbre muy poco saludable debido a que contribuía a la propagación de toda clase de enfermedades infecciosas.

Sin embargo, el invento de la letrina, más cercana a lo que tenemos hoy en día no llegó hasta John Harington (4 de agosto de 1561 – 20 de noviembre de 1612) fue un cortesano, autor y traductor inglés conocido popularmente, sin embargo, como el inventor del inodoro con descarga de agua. 

En 1596, Harrington, habría creado ya un váter moderno, sin embargo, nunca lo patentó. De hecho, la reina Isabel I, que era curiosamente la madrina de John Harrington, fue la que se negó a concederle la patente.

Será Alexander Cummings, quién en 1775 (casi dos siglos después), creó el primer inodoro moderno, y lo patentó en Londres. Concretamente, este relojero creó sistema del Water Closet. Más tarde, en 1884 el hojalatero inglés Thomas Crapper le agregaría el sifón, con lo cual se definiría el inodoro tal y como lo conocemos.

Joseph Bramah, un ebanista, terminó de perfeccionar el sistema. Lo que este hizo fue añadir dos válvulas para cerrar la cisterna, evitando así las filtraciones, y consiguiendo también un flujo del agua mucho más limpio. De hecho, el modelo de Braham fue muy bueno y fue patentado en 1778, con mucho éxito debido a que era un sistema mucho más fácil de manejar que el de Cummings.

Finalmente, cabe destacar que hay otros nombres que debemos mencionar en la historia del inodoro. Es el caso de Albert Giblin, que creó un modelo en 1819 muy similar a los actuales, sin embargo, no tenía válvula en la taza, un elemento muy importante para evitar pérdidas de agua.

También debe ser mencionado Thomas Twyford, que, en 1849, fabricó los primeros inodoros de cerámica. Unos años más tarde (en la década de los 1880), Thomas Crapper inventó «el flotante«, que es una parte del inodoro muy importante. Se trata de un corcho que sirve para cerrar automáticamente el flujo del agua en la cisterna. Desde entonces, se fue modernizando el modelo, pero tampoco con grandes avances, debido a que el invento ya estaba casi completado.

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