Curiosidades

Por qué los científicos no encuentran la respuesta a los misteriosos «círculos de hadas» del desierto

El poder del agua en la naturaleza o plantas venenosas son dos respuestas que la ciencia ha dado a los extraños anillos que se forman en la vegetación.

Hay fenómenos naturales a los que gusta crear un aura de misterio alrededor de ellos, mientras la ciencia busca dar con una respuesta consensuada. Uno de ellos son los conocidos como «anillos de hadas». Por su propio nombre, ya se puede intuir el papel que ha jugado la mitología en estos círculos que se forman en la vegetación a causa de algunos tipos de hongos. Es normal que en España no acostumbremos a verlos, pues la mayoría se encuentran en el desierto de Namibia, entre Angola y Sudáfrica.

Estos extraños anillos provocan que en su interior no crezca para nada la hierba. Pero, por si no fuera poco con esto, el misterio se incrementa cuando se descubre que siguen un patrón. Así es, los círculos se caracterizan tanto por su espaciamiento regular como por su distribución hexagonal. Sin embargo, basta con leer un poco acerca de otros fenómenos naturales para comprobar que en realidad son muy comunes los patrones de vegetación regulares.

Aun así, la comunidad científica no se ha puesto de acuerdo todavía para explicar el origen de estos anillos de hadas. En 2019 un grupo de investigadores internacionales llegó a la conclusión de que estos agujeros no tenían nada de misterio. El estudio se publicó en dos artículos en las revistas Ecosphere y Journal of Arid Enviroments, y en ambos reconocían que los círculos nacían provocados por procesos típicos como el desgaste del suelo por las lluvias, el calor o la evaporación.

La investigación desmontaba entonces la explicación que solía darse a este tipo de fenómenos: la teoría de la autoorganización de Alan Turing. A raíz de esta, se consideraba que las plantas ‘competían’ entre ellas para buscar algo de agua en zonas desérticas, como es el caso de Namibia. Pero como en ciencia nunca nada está cerrado, ha habido científicos que han seguido investigando acerca del origen de estos misteriosos anillos. Llegando así a la conclusión de que uno de los motivos ofrecidos hasta la fecha podría no ser cierto.

Qué causa se descartó

Además de la ‘competencia’ de las plantas por el agua, se han mencionado otras posibles causas como las termitas, gases subterráneos o incluso plantas venenosas. Aunque otro grupo de investigadores internacionales ha descartado recientemente una de las teorías, la que se vinculaba con las termitas. Sin embargo, como asegura el profesor de la Universidad del Cabo Michael Cramer en declaraciones a The New York Times el misterio no se ha resuelto aún. De hecho, el propio Cramer se refiere a la investigación de 2019 para criticar que algunos medios lo vendieran como «el final de los círculos de hadas«.

En esta ocasión, los investigadores han examinado durante tres años los círculos de hadas que se encuentran a lo largo de los casi 1.000 kilómetros de extensión que tiene el desierto de Namibia. Para ello, tuvieron que limitar diez zonas de estudio. Y tuvieron la fortuna de que 2020 fue un año de sequía en este lugar, pero los dos siguientes se caracterizaron por ser excepcionalmente lluviosos.

Uno de los investigadores tomando muestras para el estudio. Dr. Stephan Getzin

Cada 30 minutos los sensores de humedad que habían instalado recogían información acerca del contenido del agua. Así, pudieron descubrir que las hierbas germinaban tanto dentro como fuera de los círculos de hadas. Aunque pasados unos 20 días, los brotes que estaban en el interior de los agujeros habían muerto. De esta manera, la hipótesis relacionada con el agua parecía cobrar más fuerza, y además ‘resucitaban’ la teoría que desarrolló Turing antes de que se quitara la vida al ser condenado por la justicia británica a un tratamiento hormonal que lo ‘liberara’ de su homosexualidad.

«Las plantas se ven obligadas a crear estos círculos para redistribuir el agua y poder maximizar sus posibilidades de supervivencia», explica uno de los autores del reciente estudio y profesor de la Universidad de Gotinga (Alemania) Stephan Getzin. Este ecofisiólogo reconoce también la importante labor que ha tenido en su trabajo la ingeniería de tejidos que diseñó matemático inglés en 1952.

Getzin lo comparó con el momento en el que el aire caliente sale inmediatamente hacia fuera cuando abres una ventana en invierno. «Se crea un efecto de vacío por el suelo arenoso del desierto. Este provoca que el agua se mueva desde el interior de los círculos de hadas a las raíces de las plantas que se encuentran en la periferia de los anillos».

Anillos por el mundo

El desierto de Namibia es uno de los lugares más secos del mundo, donde la lluvia tan solo hace ‘acto de presencia’ en los meses de enero y febrero. Es por este motivo por el que estos círculos de hadas se localizan en esta zona del África meridional. Sin embargo, no se trata del único sitio del mundo en el que podemos encontrarlos.

Aunque si está pensando en visitar alguno, mejor será que busque un vuelo directo a Namibia, pues otro de los espacios en los que se han hallado es Australia. De hecho, el origen de este descubrimiento se encuentra en el propio Getzin. Y es que la del pasado octubre no es su primera investigación al respecto, ya que lleva desde 2004 estudiando estos anillos. Y con motivo de una de sus primeras publicaciones, recibió unas fotografías de varios círculos de hadas. Pero una de ellas no era del desierto de Namibia, sino de las zonas áridas del país oceánico.

Círculos de hadas en Australia. Dr. Stephan Getzin Europa Press

A simple vista, parecen fenómenos de la naturaleza similares; sin embargo, los círculos de Australia se comportan de otra manera. Esto se debe a que el terreno donde se forman es seco y duro, puesto que se sitúan en la ciudad minera de Newman. Aun así, la función que cumplen ambas formaciones no deja de ser la misma: almacenar agua de las escasas lluvias durante varios meses para hacer frente a la estación seca.

En definitiva, los estudios acerca de los círculos de Namibia y Australia desmontan la hipótesis de que éstos se generan por termitas de la arena que dañan las raíces de la hierba. «Las termitas no son la causa de estos anillos, pues no hubo ninguna presencia de ellas durante nuestra investigación«, explica Getzin en referencia a su último trabajo. Aunque tras 18 años fijando su mirada en estos hipnóticos agujeros, todo apunta a que no será el «último» de verdad.

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