Curiosidades

Españoles están encantados con las cachapas que hacen unos venezolanos (Foto)

La Cachapera – Foto: Archivo

Hay lugares irremplazables y sabores también. Los venezolanos en el exterior llevan un pedacito de su tierra a dondequiera que vayan para mantener sus recuerdos sin fecha de vencimiento. Y es justo lo que hizo David Díaz Rojas, un larense que trasladó uno de los platos típicos de su país, la cachapa, a la mesa de los españoles para convertirlo en un ícono gastronómico referencial de las zonas más populares.

Amasar un plan, moler un sueño, pilar la motivación, cada grano de esfuerzo, tiene sus toques de perseverancia. De los creadores del “Día Mundial de la Arepa” nace “La Cachapera”, un negocio familiar que llegó a Barcelona para quedarse. Como apasionados y buenos emprendedores que son, recientemente inauguraron su tercer restaurante, el primero en Madrid. Dispuestos a contarnos su experiencia, revelaron cómo llegaron a cientos de corazones con su inigualable propuesta.

El barquisimetano David Díaz Rojas es el artífice principal detrás de este exitoso negocio que ha conquistado a los comensales españoles. Aunque su interesante trayectoria comenzó mucho antes, cursó estudios en la Universidad Yacambú donde obtuvo la Licenciatura en Ciencias Medioambientales. Posteriormente, se fue a Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, para hacer sus pasantías en el Complejo Petroquímico Jose y tuvo la oportunidad de desempeñarse en cargos técnicos asociados a su carrera.

Beca para un sueño

En 2003, la Fundación La Salle Internacional lo premió por su excelente desempeño académico: Una beca con destino a Barcelona. Empacó sus maletas y tuvo el gran privilegio de cursar un máster. La sorpresa mayor llegó con una oportunidad laboral. “Me quedé porque inmediatamente cuando hice lo que llaman en Venezuela ‘la tesis’ en una empresa automoción me dejaron trabajando con ellos de forma casi que indefinida. Para mí representó un verdadero honor que una compañía tan importante como lo era en ese momento Manufactura Moderna de Metales me abriera las puertas y me permitiera quedarme con ellos. Así fue como licenciado, luego homologué el título”, expresó.

Tiempo después, decidió poner en pausa su profesión para perseguir un sueño que más tarde logró cristalizar bajo el título de “La Cachapera”. “Este emprendimiento se convirtió en mi medio de sustento, el de mi persona, de toda mi familia y ahora es el medio de sustento de 36 familias venezolanas en España”, aseguró.

Este proyecto culinario, que forma parte de sus raíces, se instauró hace ocho años y desde entonces, ha dado mucho de qué hablar “porque estamos poniendo el nombre de Venezuela muy en alto. Somos la embajada gastronómica venezolana en España y a través de nuestras cachapas, que es el plato principal, estamos cautivando lo corazones, no solamente de los venezolanos que están aquí, sino también de todo el mundo; de los españoles e incluso de los turistas que vienen a visitar Barcelona como Madrid que es donde actualmente estamos”, resaltó Díaz con orgullo.

El origen de “La Cachapera‘‘ es muy particular. Todo nació entre un grupo de amigos mientras celebraban el “Día Mundial de la Arepa”. VenMundo, una ONG de venezolanos expatriados, organiza cada año desde el 2012 esta celebración y en su tercer “arepazo mundial” un stand de comida rápida se llevó los focos entre los asistentes.

“En ese intento de crear ese stand de comida para amenizar el evento del ‘Arepazo Mundial’, nos dimos cuenta que nos iba muy bien trabajando en equipo. Nos encantó hacer lo de la gastronomía y por eso decidimos hacer un proyecto”, contó.

A fuego lento

Luego de un estudio minucioso del área gastronómica en Barcelona y dedicada a la comida venezolana, este grupo de jóvenes talentosos apostó por desarrollar sus propias cachapas e instaurar un sabor que, aunque mantiene el toque criollo, tenía matices originales que le aportaron un distintivo a cada platillo.

“La Cachapera” inició desde lo más humilde, paseando por el mundo del street food mediante diversas ferias de España. “Nos fuimos dando a conocer con nuestro stand y con nuestros food trucks. Así fue como la gente empezó a decirnos ‘bueno, que bien lo del food truck, que bien lo del street food pero también queremos un restaurante’. En ese momento fue que decidimos empezar a trabajar en este proyecto más amplio”, contó.

Hubo una ocasión que le marcó para siempre y significó el punto de partida para los restaurantes. En una feria en Castellón, mientras cerraban, una joven venezolana se le acercó para degustar una cachapa y comenzó a llorar. “Nos dijo que para ella era muy importante ese momento porque ese olor a cachapa le hizo recordar el olor a su casa, el olor a su mamá que había muerto dos meses atrás. Ella tenía 15 años en España, nunca pudo volver, no se pudo despedir, pero para ella ese momento era muy importante porque sentía que su mamá estaba con ella”, narró David.

Pasaron cinco años desde la idea que encendió el bombillo, y en 2018 abrieron su primer local en la calle Villarroel 57 en Barcelona. “Es un niño que ya no solo camina, sino que corre y tiene su personalidad propia ‘La Cachapera Villarroel’ es como la madre de todas las demás y a partir de allí hemos aprendido muchísimo, hemos tenido muchas lecciones no solamente de vida, sino empresariales que nos han permitido ir mejorando, depurando nuestro modelo de negocios”, relató.

Lo que empezó como un pequeño negocio se transformó en una exquisita propuesta que se extendió hacia otras zonas del país. Ahora ya cuentan con dos restaurantes en Barcelona, al de Villarroel se le sumó uno justo al lado de la Sagrada Familia; y uno más en Madrid en el Barrio Chueca, donde adicional también cuentan con su primer local de “Cocina a Ciegas”. “Estos cuatro locales, nos han permitido llegar a diferentes partes de España y a su vez, dar muchos empleos a venezolanos”, detalló.

Innovación y tradición en un plato

Para David, el éxito de “La Cachapera” se debe en gran medida a los venezolanos que siempre los recibieron con los brazos abiertos y fueron los principales aliados para impulsar su marca en España.

“Cuando me di cuenta del poder que teníamos con crear un plato, entregarlo a un coterráneo, y que pudiese sentir sus raíces, yo realmente dije: ‘¡Wow!, esto que tengo entre manos es muy importante y debo continuar esta senda de creación, de reconocimiento de nuestros valores, de nuestros valores gastronómicos y seguir llevando y conquistando esos corazones”.

Pero en “La Cachapera” no querían enfocar su ‘target’ solo para venezolanos, sino expandir el horizonte y descubrieron las particularidades de la comida catalana para hacer una fusión única. “Cuando tuvimos el primer contacto con los catalanes fue fenomenal porque a ellos les causaba mucha impresión el hecho de que la comida fuese dulce-salado (…) había una similitud importante y es que aquí les gusta mucho el cerdo, por tanto cuando sacamos la cachapa de ‘El Junquito’, que va con trozos de cerdo frito bien crujiente, entonces esa mezcla del cerdo que tanto les gusta con la cachapa era muy interesante y es una de las más vendidas en Barcelona”, aseveró.

“Al mismo tiempo, practicamos algunos inventos y hemos puesto por ejemplo la cachapa con butifarra catalana y también les ha encantado sus fusiones, no solamente con la cachapa, sino también con los entrante porque por ejemplo aquí son muy famosas las papas bravas. Entonces, tropicalizamos esa tapa y ya no tenemos papas bravas sino que les ofrecemos yuquitas bravas y ahora es un boom. Somos el único restaurante en España que tiene ese plato y todo el mundo quedó encantado con eso”.

El equipo detrás de esta increíble marca sabía que había un mercado abierto en la capital de España. Por ello, decidieron expandirse y aprovechar ese nicho antes de que otros lo hicieran. “Abrieron más restaurantes con nuestro concepto y fue muy divertido porque realmente la forma de elaborar la cachapa como la hacemos nosotros datan de hace 7 u 8 años y nosotros innovamos de esa manera. Ahora, incluso hasta en Venezuela, puedes encontrar cachapa rellena de reina pepiada cuando realmente hace 8 años no era así y estamos contentos de haber sido pioneros a nivel mundial“.

“Nosotros entendíamos que nuestro proyecto no se podía quedar en una sola ciudad, no se podía quedar en un solo restaurante y desde siempre pensamos en la expansión. Queríamos conquistar los corazones de todos los españoles y queríamos llegar también a Madrid (…) Empezamos con la cocina a ciegas el año pasado y nos dimos cuenta que la receptividad fue muy buena, en delivery nos estaba yendo muy bien y fue poco a poco creciendo”, explicó.

Cachapa con dedicación

Emprender no tan solo representa la oportunidad de tener algo propio. Hacer un negocio próspero es un proceso arduo que nunca acaba. El barquisimetano admitió que aventurarse significó un reto difícil al dejar a un lado su traje con corbata, auditorías, clientes, informes, su profesión como ingeniero ambiental, para dedicarse en cuerpo y alma al proyecto. Sin embargo, confirmó que ningún esfuerzo es en vano. Sus conocimientos se convirtieron en la base perfecta que le permitieron desarrollarlo y marcar la diferencia entre los demás locales.

“Al principio todo es muy complicado. Fue muy duro pasar de tener informes en las manos a hacer cachapas por decirlo de alguna forma. Mi mamá me decía: ‘Mandé a mi hijo licenciado, ingeniero para España y me regresó un cachapero. ¿Cómo es esto?’. Le dije: ‘Ya verás que los términos que aprendí durante toda mi vida profesional serán aplicados también en mi empresa’. Es por eso que hemos generado ese elemento diferenciador con los demás restaurantes que hay aquí”.

La gestión del personal pasa a ser un punto fundamental en el ámbito empresarial. El venezolano detalló que tener tantas personas a su cargo también trajo consigo una verdadera responsabilidad. “Son personas con diferentes mentalidades que acaban de llegar de Venezuela, que piensan como la gente que está allá y eso es súper complejo de gerenciar porque tengo casi 20 años viviendo aquí. Realmente, cambias mucho, te adaptas a la forma de laborar en España y claro, ellos traen otra forma de trabajar y quizás esa armonización es un poco complicada”.

Durante esta trayectoria, es imposible olvidar la crisis que impactó a muchos restaurantes a causa de la pandemia del Covid-19. “Aquí en España fueron muy radicales y nos mandaron a cerrar los locales de un día para otro. Para mí generó un conflicto emocional muy grande porque de eso dependía mi sustento, el de mi familia, dependían muchos proveedores, trabajadores. Nos mandaron a cerrar un sábado y el día lunes, que dijeron que se podía hacer delivery, inmediatamente me fui solito a abrir el restaurante”.

Solo los sabios entienden que la perseverancia es el punto clave para hallar la solución. De las adversidades nacen las mejores estrategias y David lo comprobó en aquel momento. “A la hora tuve que llamar a mi administrador para que me ayudara. A las 2 horas ya éramos 3 personas porque no podíamos con todo el trabajo que teníamos. Estábamos súper contentos porque esa vicisitud que se presentó con el coronavirus fue una gran oportunidad para reinventarnos, mejorar, optimizar procesos, revisar cada uno de los rincones de nuestras instrucciones de trabajo, procedimientos y aplicar la mejora en todos y cada uno de ellos. Eso nos ha permitido crecer en tan poco tiempo”.

Por “La Cachapera” también han pasado muchas celebridades venezolanas y de otras partes del mundo. Nacho, George Harris, Franklin Virgüez, Claudio Nazoa, Bárbara Palacios, Osmariel Villalobos, Victor Drija, Gustavo Elis, Frank Quintero, Yordano, Ilan Chester, son solo algunos de los famosos que han engalanado el paladar con los fabulosos platillos, y como agradecimiento, han estampado su firma en el Muro de los Famosos, un espacio dedicado a celebrar el éxito de este emprendimiento.

Orgullo culinario

Díaz Rojas tiene mucho por hacer en este camino. Aun así, comparte su experiencia con la nueva generación de emprendedores. “El mejor consejo que le puedo dar a los que quieren o tienen la idea de comenzar es que sueñen en grande. Los sueños se pueden convertir en realidad y hay que soñar para abrazar realidades. Sean muy juiciosos, sigan sus valores. Háganlo con carisma, tengan muchísima disciplina, que siempre seamos muy respetuosos desde las leyes hasta el valor humano. Y lo más importante, que Venezuela no es solamente un país, pues la llevamos aquí en el pecho y siempre es nuestra responsabilidad dejar el nombre de Venezuela muy en alto”, recomendó.

La gastronomía venezolana ha dejado su sello en España y David Díaz Rojas tiene algo de mérito. Gracias a su increíble proyecto, la tradición se mantiene vigente y permite a aquellos que se encuentran lejos de su tierra conectarse con su sabor en un solo platillo.  Los comensales locales y los turistas, también lo agradecen y por eso, se deleitan con la propuesta culinaria de “La Cachapera”. “Cuando llegan aquí hacemos que Venezuela se sienta, no porque tengamos banderas colgadas por todas partes. Hacemos que las personas sientan a Venezuela por nuestra calidez humana, el trato, la calidad de nuestros platos, porque hay personas que hasta se les han aguado los ojos cuando prueban la cachapa”.

“En Sevilla, una señora tuvo la oportunidad de morder un tequeño, probar una cachapa de queso de mano. Lloró y dijo: ‘¿Cómo he podido vivir sin probar esta delicia?’”, recordó. Su nivel de satisfacción y el de su equipo no tiene límites. Se logró con extenso trabajo, disciplina, compromiso, pero sin obviar un ingrediente especial. “Creo que lo principal para tener éxito en cualquier emprendimiento es el amor por lo que haces”, puntualizó

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