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Secuestrada, abusada y quemada viva por sus compañeros de colegio: la historia que conmovió a Japón

Junko Furuta tenía 16 años cuando en 1988 cuatro compañeros la sometieron a vejaciones extremas que provocaron su muerte.

La estremecedora historia de Junko Furuta sigue estando en la memoria colectiva de los jóvenes japoneses. Furuta tenía 16 años, vivía en Tokio y llevaba una vida típica de una mujer de su edad: estudiaba en la escuela secundaria y se juntaba con sus amigos los fines de semana.

En 1988 fue secuestrada por cuatro compañeros de colegio, y tras pasar 44 días de vejaciones en cautiverio, fue brutalmente asesinada.

Junko Furuta estudiaba en la secundaria Prefectura Saitama en Misato, Tokio, Japón. Dos veces por semana, después de la escuela, tenía un trabajo de medio tiempo en una fábrica de plásticos: la joven estaba ahorrando para hacer un viaje luego de su graduación.

Una vida normal

Junko Furuta estudiaba en la secundaria Prefectura Saitama en Misato.

Junko Furuta nació en 1972 en Saitama, Japón. Era una excelente estudiante y muy querida por los profesores, y su origen humilde la hizo muy popular entre sus compañeras.

Sin embargo, había un grupo de chicos que no la quería por que la consideraban aburrida. A Junko no le interesaba relacionarse sexualmente con nadie, no se divertía como la mayoría, no tenía novio ni consumía drogas o alcohol.

Esto causó resentimiento entre sus compañeros de estudio, especialmente en Miyano Hiroshi, que no toleró el rechazo de Furuta en reiteradas oportunidades.

Con solo 18 años, Miyano Hiroshi era miembro de la Yakuza, una de las mafias más famosas y temidas de Japón, y esto provocaba el temor de todos los estudiantes.

44 días de infierno

El 25 de noviembre de 1988, cuando volvía en bicicleta del trabajo a su casa, cuatro hombres la interceptaron, la golpearon y la subieron a un auto.

Según informó ‘Japan Insides’, esa tarde, los cuatro jóvenes llevaron a Furuta a una propiedad que pertenecía a la familia de uno de los secuestradores, Shinji Minato.

Se llevaron a Junko a una casa en Adachi, Tokio. El domicilio era propiedad de uno de los padres de los secuestradores. Junko se vio obligada a llamar a sus padres e informarles que se había escapado, que estaba a salvo y que se quedaría con algunos de sus amigos por un tiempo.

Desde ese momento comenzó la verdadera tortura de Junko Furuta. Ni en su peor pesadilla nadie puede imaginar el sufrimiento que soportó la joven. Furuta fue torturada durante 44 días por los cinco adolescentes​ que la habían secuestrado. Durante ese tiempo la mantuvieron desnuda y tiempo después se supo que 100 personas la violaron más de 500 veces.

Los asesinos de Junko eran menores y fueron condenados a entre 18 y 20 años de prisión.

 

La tortura que vivió la joven fue salvaje. Además de las violaciones de la banda liderada por Miyano, el grupo ofrecía a otros miembros de la mafia Yakuza presenciar sesiones de violencia y abuso a cambio de dinero, e incluso llegaron a prostituirla durante el tiempo en el que estuvo secuestrada.

Luego de que Miyano perdiera un juego de mahjong, este descargó su furia en Furuta, acompañado por el resto de los jovenes.

Miyano Hiroshi y su banda, prendieron fuego a Junko desde sus extremidades provocándole un sufrimiento extremo. Finalmente, su muerte se produjo el 4 de enero de 1989 a causa de esta última barbarie.

Tres meses después, su cuerpo fuera hallado en las afueras de Kioto, dentro de un contenedor lleno de cemento.

El castigo para los asesinos

La policía japonesa dio con los secuestradores algunas semanas después del crimen de Furuta.

Los salvajes asesinos no fueron condenados a muerte ni a cadena perpetua: todos ellos menores eran de 18 años. Miyano Hiroshi y sus cuatro amigos fueron sentenciados a entre 18 y 20 años de prisión.

Miyano Hiroshi y su banda prendieron fuego viva a Junko Furuta.

 

Por la brevedad de las condenas, todos fueron liberados con menos de 40 años. Sin embargo, en 2018, según informó Tokyo Reporter, Shinji Minato volvió a ser detenido, aunque por otro crimen. Bajo la figura de intento de homicidio, Minato fue encarcelado después de golpear y apuñalar a un hombre que logró sobrevivir al ataque.

Lo cruel y horrible del caso llamó la atención de varios medios internacionales. De hecho, se hicieron comics, películas y documentales. La versión más fiel a lo que realmente ocurrió es un documental hecho poco después de haberse popularizado el caso en 1989. El film se tituló “44 días en el infierno”.