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“Vi cosas terribles, violaciones, muertos”: el desgarrador testimonio de una venezolana que pasó por el Darién y que ahora está varada en un terminal de autobuses en México

Desde comienzo de la pandemia del coronavirus, los ciudadanos de nacionalidad venezolana comenzaron a migrar de forma masiva hacia los Estados Unidos, en busca del “sueño americano” y huyendo la crisis económica, política y social que afronta el país.

De acuerdo con el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront), en enero cruzaron a Panamá 4.442 migrantes, de los cuales 1.153 eran venezolanos y 653 haitianos. Pero en ese listado hay también cubanos, senegaleses y nacionales de Usbekistán, entre otros.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de las Naciones Unidas (ONU) aseguró el pasado martes 14 de junio que sigue aumentando el número de migrantes y refugiados venezolanos que cruzan la selva del Darién.

A través de su cuenta en la red social Twitter, precisó que 16,720 venezolanos habrían cruzado esa peligrosa ruta entre enero y mayo de 2022.

El medio Posta publicó el pasado viernes 17 de junio la travesía que vivió Jessica Osorio al recorrer esa difícil ruta que se ha convertido en unas de las nuevas dinámicas de movilidad en la región para los migrantes venezolanos.

“Yo pasé muchos peligros, pasé por una selva que es frontera entre Colombia y Panamá, la selva es muy fuerte, vi cosas terribles, violaciones, muertos y demasiado robo”, relató en una entrevista ofrecida a Posta.

Osorio y las personas que la acompañaban en la travesía, que duró siete días caminando, fueron despojados de sus alimentos.

Mueren muchas personas infartados, picados de culebras, picados de araña e infartados por la presión de que se camina mucho”, aseguró.

En la actualidad, la migrante se encuentra varada en la Central de Autobuses de Monterrey, Nuevo León, México, por problemas por pate del Instituto Nacional de Migración (INM).

Estuvimos dos meses en Tapachula, no nos querían aprobar la visa, salimos en una caravana de muchas personas, nos aprobaron un cartonsito para poder llegar aquí a Monterrey y nos dice la gente del Instituto Nacional de Migración que ese papel no sirve y no sabemos qué vamos a hacer”, señaló.

A pesar de que Osorio no tiene familiares ni conocidos en Estados Unidos, su meta es llegar pronto y poder establecerse en ese país para buscar una nueva oportunidad económica a su familia en Venezuela.

Salí de mi país en busca de un futuro mejor para mí y bueno no tengo hijos, tengo esposo, pero en Venezuela dejé a mi familia, a mi papá, a mi mamá, y bueno quiero ayudarlos a ellos y a mis hermanos, porque en Venezuela está muy difícil”, expresó.

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