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El abuso sexual infantil va en ascenso y gana terreno en Venezuela

Infante con su peluche

 

Los abusos sexuales infantiles en Venezuela siguen aumentando cada vez más, producto de un déficit importante de aspectos que contribuyen a la prevención de este delito. En los últimos años son frecuentes los casos donde un niño, niña o adolescente es víctima de esta violación flagrante a su derecho a la sexualidad.

La Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (AVESA) trabaja día a día de la mano con distintas personas y organizaciones para brindar protección a aquellos que puedan resultar vulnerados.

Para la especialista, el Estado venezolano debe estar comprometido a garantizar las condiciones para que se proteja y se defienda el derecho a vivir una sexualidad libre de coacción y violencia. En tal sentido, debe ofrecer atención, prevención y educación para contrarrestar este tipo de situaciones, desarrollando programas para trabajar el tema de la igualdad de género, en armonía con una educación integral de la sexualidad y así lograr que el problema disminuya.

“Aun cuando no hay cifras específicas de la cantidad de personas que han sido víctimas de abuso sexual, sí se sabe que el número es elevado. Desde hace muchos años se habla del abuso sexual como la pandemia oculta, porque no se denuncia suficientemente, pero es una realidad que está allí”, explicó la licenciada León.

Agresión y pandemia

A pesar de que existe una opacidad por parte de la Fiscalía para establecer cifras relacionadas a los casos de abuso sexual infantil en Venezuela, en los últimos años el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), en su último informe presentado al cierre de 2021, enfatizó que los hechos relacionados a la violencia sexual en niños, niñas y adolescentes aumentó considerablemente en la pandemia. La cifra pasó de 60 casos registrados en 2019, a 219 el año pasado. Esto representó un incremento de 265 % en solo dos años.

La coordinadora de AVESA recalcó que la proporcionalidad de estos delitos ocurren principalmente en el ámbito familiar. “Se sabe, por ejemplo, que con la pandemia del Covid-19, se incrementaron diversas formas tanto de violencia contra las mujeres, violencia de pareja específicamente por temas vinculados al confinamiento, y así mismo situaciones vinculadas al abuso sexual de niños, niñas y adolescentes, ya que muchos de los abusos sexuales en esta población son cometidos por personas muy cercanas e incluso familiares”.

Detalló que el confinamiento hizo que los más jóvenes quedaran atrapados con sus agresores. No obstante, resaltó las nuevas formas de captación de víctimas a través de internet.

“Lamentablemente los delitos también migran a internet y ahora tenemos una cantidad de formas de captación de niños, niñas y adolescentes por medios virtuales, y con la pandemia también los medios virtuales aumentaron, porque ese era el mecanismo para ver las clases, comunicarnos, reunirnos y muchísimas cosas”.

Sanción y prevención

León mencionó que aún con ciertos avances, el acceso a la justicia sigue siendo muy deficiente y fomenta la impunidad en el país. “Es necesaria la ley, pero además esta ley debe funcionar adecuadamente y cumplir su cometido. Tanto en sancionar como en prevenir. No tenemos tantos programas que trabajen el tema de prevención del abuso sexual ni que trabaje en educación integral de la sexualidad”, señaló.

En relación con eso, la psicóloga comentó que la prevención comienza mediante una adecuada educación integral en la sexualidad para nuestros niños, niñas y adolescentes de manera abierta, sin tabúes y sin conflictos en el grupo familiar. Insistió que es importante que se cuente con el apoyo de las instituciones educativas, de los medios de comunicación y la sociedad en general, para impulsar una educación responsable y un ejercicio de responsabilidad de la sexualidad para prevenir los abusos sexuales.

“No solamente porque las víctimas lo puedan detectar con mayor facilidad para que aprendan a darse cuenta cuando se está imponiendo una situación abusiva, sino para que también prevengamos el desarrollo de personas agresoras”.

Protección y apoyo

El apoyo de los organismos, entonces, juega un papel determinante para integrar todos estos elementos y atender las necesidades de las personas sumidas en esta realidad, enmarcando su enfoque en los derechos humanos, en el género y en la interseccionalidad. “Necesitamos una atención respetuosa, cálida, que esté ajustada a las necesidades de la persona consultante y que además no se la vea como una víctima, sino más bien como una sobreviviente, es decir, que se vean las posibilidades de recuperación, de restablecimiento de su integridad, que se la vea de una manera respetuosa”, agregó.

Cuando se infiere que la persona sufrió una situación de abuso, se debe evaluar el impacto psicológico para determinar si es necesario un acompañamiento o un tratamiento psicoterapéutico. Nunca se debe desestimar la denuncia pertinente ante las autoridades del Estado, que están facultadas para abocarse de manera oportuna en la protección de la víctima.

Al hablar de una víctima que sea un niño, niña o adolescente, se puede efectuar la denuncia ante el Consejo de Protección en el municipio donde ocurrieron los hechos. La coordinadora de AVESA apuntó como útil esta acción, porque el ente por un lado canaliza la denuncia penal ante el Ministerio Público, pero adicionalmente cumple la función de protección. “Ellos canalizan la atención psicológica o la atención social, porque esto es un asunto jurídico porque es un delito, pero sobre todo es un asunto humano y la persona necesita protección. Entonces no nos quedamos solo con la parte del delito, sino que se atiende esta otra parte humana. Esas otras necesidades de protección que están allí”, aseveró.

Valor y respaldo

Cada caso es distinto y las conductas aún más, pero es preciso romper las falsas percepciones y vencer el miedo a denunciar a un agresor sexual. La licenciada León acentuó que es necesario buscar acompañamiento, apoyo de otras personas y entender que no se trata de un asunto que puede o debe ser abordado en solitario.

“Podemos acudir a buscar ayuda bien sea, por ejemplo, familiares, personas amigas, personas en la comunidad o en instituciones. Da miedo obviamente y hay que generarles estrategias de protección ante los riesgos que puedan existir dependiendo de cada caso. Entonces para vencer el miedo, necesitamos buscar apoyo”, puntualizó.

AVESA tiene a la disposición de cualquier persona el servicio YEI (Yo estoy informada), una herramienta automatizada, práctica y gratuita donde se puede solicitar el directorio de cualquier estado del país con información sobre dónde acudir en caso de un delito de abuso sexual o incluso, a modo de prevención. Para contactarlo solo deben escribir al (0424) 166-2220.

 

 

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