Internacionales

La secuestraron en su propio cuarto cuando tenía 14 años y fue rescatada gracias un programa de TV

El 5 de junio del año 2002 una joven de 14 años identificada como Elizabeth Smart, fue secuestrada mientras dormía en la habitación que compartía junto a su hermana menos, en el exclusivo barrio Federal Heights de la ciudad de Salt Lake City, en el estado norteamericano de Utah y fue rescatada gracias al programa America‘s Most Wanted (Los más buscados de América).

Elizabeth Ann Smart nació el 3 de noviembre de 1987 en Salt Lake City, Utah. Era la segunda de seis hermanos de una familia muy religiosa. Sus padres Edward y Lois Smart los educaron como parte de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La familia Smart el 5 de junio de 2002 se preparaba para irse a dormir a sus habitaciones. Edward, el padre, chequeó que las puertas estuvieran cerradas, pero no activó la alarma, ya que sus hijos solían ir al baño por la noche, en muchas ocasiones, el movimiento la disparaba despertando a todos.

Elizabeth compartía su cuarto con una hermana menor, Mary Katherine, de 9 años, alrededor de las 2 de la mañana Elizabeth se despertó. Algo le presionaba la garganta. Era un cuchillo. Abrió los ojos y distinguió en la oscuridad a un hombre blanco, de pelo oscuro y con una gran barba, íntegramente vestido de negro, el intruso le susurró amenazante que se quedara quieta y no gritara si no quería que las lastimara. Su hermana también se había despertado, pero aterrada simuló estar dormida.

El hombre le exigió a Elizabeth que saliera de la cama. Mary Katherine se hizo la dormida y creyó ver que él tenía un arma de fuego, era la única testigo de cómo ese hombre se estaba llevando a su hermana, temblando solo atinó a meterse debajo de su propia cama, luego de dos horas ele aviso a sus padres lo sucedido.

El padre de las jóvenes no entendía, creyó que su hija estaba teniendo una pesadilla. Cuando logró despabilarse fue corriendo hasta el cuarto de las chicas. Era verdad, Elizabeth no estaba, llamó al 911 a las 4.01 de la madrugada.

Poco después se disparó la alerta de menor sustraída y la noticia comenzó a circular por radio y televisión. La familia ofreció una recompensa de 250 mil dólares y la policía 10 mil dólares más.Una legión de voluntarios formada por 700 personas más 25 policías y el FBI encabezaron la búsqueda.

Lois, la madre de la joven en otoño de 2001, vio a un hombre pidiendo limosna, se acercó al mendigo y charló con él. El hombre que decía llamarse Emmanuel estaba bien afeitado y limpio. Sintió pena, le dio un billete de 5 dólares y le preguntó si estaba dispuesto a hacer algún trabajo para ganarse el sustento. El mendigo le dijo que sí. Lois le contó que necesitaba reparar el techo de su casa. Él aceptó y quedaron que haría el trabajo en noviembre. Así fue que Emmanuel terminó pasando unas jornadas reparando el techo de la gran casona de los Smart.

Elizabeth reconoció a su secuestrador. Era aquel mendigo rescatado por su madre, que meses atrás les había reparado el techo. Él la empujó a trepar montaña arriba, no se veía nada, hasta que llegaron a una especie de improvisado campamento en el centro de un bosque.

Allí los esperaba Wanda Barzee, la mujer de ese hombre que ella creía se llamaba Emmanuel, pero que en realidad era Brian David Mitchell. Mitchell se auto proclamaba predicador de la palabra divina y se hacía llamar, también, Isaiah.

En medio de una desquiciada ceremonia que condujo Wanda, la joven y su y su captor fueron “casados”. Luego, vino lo peor: él le dijo que había llegado el momento de consumar el matrimonio.

Mitchell, que decía experimentar “revelaciones religiosas” y expresaba su deseo de tener hasta 350 esposas, empezó a violarla. Lo hacía hasta cuatro veces al día. Elizabeth no quedó embarazada porque todavía no había menstruado. La encadenaban a un árbol. Pasaba frío y hambre. Muchas veces le daban basura para comer. Fue obligada a tomar alcohol hasta emborracharse y a ver pornografía todos los días.

Mitchell le repetía a Elizabeth que si se le ocurría escapar o pedir ayuda, la mataría. Mitchell la violaba en una carpa a la que la pareja llamaba “El altar de Emmanuel”.

“Recuerdo cuando me obligaban a tomar alcohol. Una vez me hicieron tomar tanto que vomité, perdí el conocimiento, y ellos me dejaron tirada allí toda la noche, y cuando me desperté a la mañana siguiente todavía tenía la cara y el pelo pegados al suelo, y se reían, y ella se reía tanto como él, si no más que él. La sensación que ella irradiaba: era oscura, malvada”, contó Elizabeth en una entrevista

Tres meses después, en septiembre de 2002, Mitchell, Wanda y Elizabeth subieron a un ómnibus con destino a California. Llegaron a la ciudad de San Diego. Allí se pasaron varios meses más moviéndose entre campamentos y hogares para gente sin recursos, fue entonces que Mitchell volvió a intentar secuestrar a otra chica más. No tuvo suerte.

La pareja vestía a Elizabeth con ropa blanca de pies a cabeza y le tapaban la cara con un velo. Mientras tanto los detectives de homicidios no descartaban nada ni a nadie. Tanto Edward, su padre, como otros miembros de la familia fueron sometidos a un detector de mentiras.

El 14 de junio la policía arrestó al primer sospechoso en el caso: Richard Ricci, de 48 años. Este delincuente que estaba en libertad bajo palabra había trabajado en la casa de los Smart. Les había robado joyas y dinero, y había hecho lo mismo en otras casas del barrio. Ricci aseguró no saber nada de la adolescente. No le creyeron.

El 24 de julio de 2002 sucedió otro hecho inquietante: la policía fue llamada a la casa de la hermana de Lois Smart. Una prima de Elizabeth, Olivia Wright de 15 años, se había despertado cuando un hombre intentaba cortar el mosquitero de su ventana. Reaccionó rápido y el hecho quedó trunco, pero el temor de las familias de la zona se exacerbó. Estaban siendo acechadas por un perverso que eludía a los investigadores policiales.

Nadie podía saberlo, pero ese hombre que pretendía repetir la operación de un secuestro nocturno, ¡era el mismo que tenía cautiva a Elizabeth! En realidad Mitchell había decidido raptarla porque había escuchado a Elizabeth hablar de ella y sabía que era su amiga más cercana.

El 30 de agosto, Ricci, el sospechoso detenido, tuvo un ACV en prisión y murió. Pero la policía seguía pensando que podía ser el culpable.

En octubre por presión de la familia las cosas llegaron hasta el presidente George Bush, el cual alentó personalmente para que se implementarán los sistemas rápidos de alertas en las desapariciones de menores.

El 12 de octubre de 2002, la hermana de Elizabeth,  Mary Katherine habló sobre lo sucedido aquella noche y recordó al captor de su hermana y se dio cuenta de que ese sujeto era el mismo que les había reparado el techo meses antes, la policía comienza una nueva búsqueda luego de confeccionar un identikit. Pero no encuentran a Emmanuel y no saben su nombre real.

En enero de 2003, Mary Katherine y los otros cuatro hermanos de Elizabeth, son entrevistados por Jane Clayson, del programa 48 Hours Investigates de la CBS. Los Smart están apostando fuerte para producir algún avance. El 3 de febrero, la familia decide jugar su carta más agresiva. Publicar y difundir el rostro dibujado de ese hombre que alguna vez dijo llamarse Emmanuel… Llegan así al programa America‘s Most Wanted (Los más buscados de América) que conduce John Walsh, un hombre que ha vivido en carne propia el drama de un secuestro que terminó mal, el de su propio hijo Adam de 6 años.

Apenas emitido el episodio donde se mostró la cara dibujada de su captor, llegan las llamadas telefónicas. Los hijastros de Mitchell lo identificaron claramente con nombre y apellido. La persona es Brian David Mitchell.

Elizabeth convenció a sus captores de volver a la ciudad de Salt Lake City. Increíblemente sus dichos surten efecto. Convence a la lunática pareja. Emprenden el regreso haciendo dedo.

Fue en el estado de Utah, en la ciudad de Sandy, muy cerca de Salt Lake City, que la pareja conformada por Nancy y Rudy Montoya, fanáticos del programa de televisión, observaron a Elizabeth con sus captores caminando por la calle, apenas los ven se comunican con el 911.

Anita y Alvin Dickerson, otra pareja, también han visto el programa de America‘s Most Wanted y alertan a las autoridades. Nancy dijo después: “Era increíble. Estaban en la calle principal ¡a un tiro de piedra de la comisaría!”.

El programa de TV tenía entonces una audiencia de más de diez millones de espectadores y se habían dado dos capítulos sobre Elizabeth. La difusión había sido crucial. Es el 12 de marzo de 2003. A la una de la tarde llegan los policías y rescatan a la adolescente. Es Elizabeth Smart. La joven tan buscada… ¡Está viva!

El 16 de noviembre de 2009, después de miles de idas y vueltas sobre la salud mental para definir si los acusados eran o no competentes para ser juzgados, Wanda Barzee llegó a un acuerdo para declararse culpable por colaborar en el secuestro de Elizabeth Smart y le pidió perdón públicamente a la familia. En mayo de 2010, el juez la sentenció a pasar 15 años en prisión.

Mitchell, por su lado, fue juzgado por secuestro y reiterados asaltos sexuales. Los peritos psiquiátricos le diagnosticaron desórdenes de personalidad, era antisocial y narcisista.

Elizabeth, declaró en el juicio y contó detalles sobre los abusos sexuales que sufrió durante esos nueves meses y de las condiciones horrorosas de su cautiverio.

Wanda Barzee testificó contra su marido. Dijo que él manifestaba el deseo de secuestrar mujeres jóvenes y relató cómo preparó el campamento para recibir a Elizabeth aquel día.

Mitchell fue encontrado culpable de todos los cargos y en mayo de 2011 condenado a dos cadenas perpetuas. 

“Sé que sabés que lo que hiciste está mal. Me quitaste nueve meses de mi vida que nunca me podrán ser devueltos. Pero en esta vida o en la próxima, tendrás que hacerte responsable por tus acciones, espero que estés preparado para cuando lleguen esos tiempos”, dijo Elizabeth.

Wanda, tras siete años de cárcel, en 2018 quedó en libertad bajo palabra, para acceder a esto tuvo que cumplir dos requisitos: registrarse como delincuente sexual e inscribirse en un programa para tratar enfermedades mentales.

 “Creo sinceramente que es una amenaza. Se trata de una mujer que tenía seis niños, y aún así conspiró para secuestrar a una niña de 14 años y no solo se sentó al lado de ella mientras estaba siendo violada, también animó a su marido a que continuara violándome. Se sentaba junto a mí mientras él me estaba violando y un lado de su cuerpo tocaba el mío. Así que no había ningún secreto, ella sabía lo que estaba pasando. Era retorcida, malvada”, dijo Elizabeth.

Elizabeth se despegó de su situación de víctima y comenzó a actuar. Quería encontrar un sentido a lo vivido. No pensaba quedarme quieta. El 8 de marzo de 2006 habló en el Congreso de los Estados Unidos para apoyar una ley sobre los predadores sexuales y la instrumentación del Alerta AMBER, un protocolo que se instrumenta hoy cuando hay un menor desaparecido. Presentó libros, dio conferencias y habló de cómo sanar las heridas de las víctimas. En 2009, en la Conferencia de Mujeres de California, disertó sobre cómo superar los obstáculos de la vida. En 2011, creó una fundación que lleva su nombre para combatir la violencia sexual. Su idea fue siempre brindar esperanza y terminar con la victimización y la explotación sexual con prevención y recursos legales. Ese mismo año, Elizabeth fue distinguida con el premio Diane von Furstenberg Award. La cadena ABC News anunció que ella trabajaría como comentarista en temas que tuvieran que ver con la desaparición de personas.

En 2013, escribió sus memorias, Mi Historia, que fueron publicadas por St. Martin‘s Press. Su padre también escribió un libro llamado Bringing Elizabeth Home (Trayendo a casa a Elizabeth). Hubo películas, varios documentales y más libros basados en su historia.

Elizabeth se casó el 18 de febrero de 2012 con el escocés llamado Matthew Gilmour, con quien tuvo tres hijos hasta la fecha: Chloé en 2015, James en 2017 y Olivia en 2018.

¡Deja tu comentario!

avatar
  Suscribete  
Notificar a