ALnavío | En la batalla contra Guaidó, Maduro se quedó sin el factor sorpresa

Maduro no tiene juego nuevo. Carece de nuevas cartas. No tiene ideas nuevas. Perdió el factor sorpresa, ese del que tanto alarde hizo Hugo Chávez. A Maduro se le ven los próximos pasos. Todas sus jugadas de ahora en adelante son previsibles porque ya las aplicó y ninguna le ha funcionado. Exactamente la misma lógica que aplica en la economía.

Pedro Benítez /   ALnavío

Nicolás Maduro carece hoy de ese factor que según El Arte de la Guerra es fundamental en la lucha por el poder: la sorpresa. Un ejemplo de esto lo constituye el retorno de la bancada del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) a la Asamblea Nacional (AN) que preside Juan Guaidó. La misma no ha conllevado ninguna novedad en su accionar, ninguna carta bajo la manga, ningún conejo ha salido de la chistera.

Por el contrario, el exministro del Trabajo, Francisco Torrealba, coordinador de los diputados chavistas que se reincorporaron, luego de dos años de ausencia, al Parlamento de mayoría opositora, ha declarado que para que se le levante el desacato al cuerpo legislativo, este debe regresar a la misma directiva que tenía en 2016 y desdecirse de todas las disposiciones tomadas desde entonces.

La ruta de Maduro de ahora en adelante está telegrafiada: como no va a poder tomar el control de la Asamblea Nacional desde adentro, va a usar su Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para designar algún nuevo rector en el Consejo Nacional Electoral (CNE) alegando la imposibilidad de llegar a un acuerdo con la oposición en la Asamblea Nacional. Este ardid ya lo aplicó el chavismo hace más de una década. Por supuesto, se va a saltar el detalle de que ese TSJ ha sido designado ignorando a esta Asamblea.

Es como que si nada hubiera pasado desde entonces. Como que si el tiempo se hubiera detenido. Y en realidad ha pasado, y mucho. Un presidente del Parlamento reconocido por la mayoría de las democracias del mundo como el presidente interino del país. Una reelección presidencial (la del 20 de mayo de 2018) desconocida por esos mismos países. Una economía devastada por un inédito proceso de demolición. Unas sanciones internacionales. El demoledor informe de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. Millones de venezolanos emigrando. Un desprestigio total del régimen chavista.

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