GNB liquidó a “El Coco”, azote de barrio en El Callao

En horas de la tarde del sábado, los efectivos militares del Destacamento 624, realizaban labores de patrullaje en distintas zonas de la población minera, al sur del estado Bolívar.

Mientras transitaban por el sector La Ramona, fueron sorprendidos a disparos. Los castrenses no veían a los pistoleros, porque los balazos venían desde una montaña.

En ese entonces, comenzaron a repeler el ataque. Algunas detonaciones eran en ráfagas. Los guardias se desplegaron por toda la zona para doblegar a los contrincantes, pero no lograban detener el tiroteo.

Uno a uno los pistoleros se fueron internando más entre la maleza y se iban escapando, pero los funcionarios lograron herir a dos desaantes.

Los uniformados los subieron en uno de los vehículos y los llevaron al Hospital Germán Roscio, para que recibieran atención médica porque aún tenían signos vitales.

Cuando llegaron al nosocomio, los hombres fueron pasados a la sala de operaciones, pero a los minutos dejaron de respirar. Los occisos recibieron múltiples heridas entre el pecho y el abdomen.

Azotes

Los abatidos eran conocidos en los bajos fondos como El Coco y El Caraquita, pertenecían a una de las bandas que tiene el control de la zona, dedicados al cobro de vacunas, secuestro, robo en viviendas y de vehículos.

Según los oficiales, los caídos frecuentaban hacer sus fechorías en El Limón, El Paraíso, La Gasolina, Las Casitas y en Los Andes.

Evidencias

Los expertos realizaron las respectivas pesquisas y recuperaron un arma de fuego tipo revólver, calibre .38, con serial MOD10-7; cuatro cartuchos percutidos y uno sin percutir.

Además, una escopeta, calibre 16mm, serial Nro. 146346, con un cartucho percutido y uno sin Percutir.

Las evidencias serán enviadas a la Fiscalía de Derechos Fundamentales del Ministerio Público (MP), para que ratiquen dicho procedimiento policial.

Patrullaje

Las autoridades policiales mantienen un constante recorrido en los sectores de la población, con la finalidad de atrapar a los delincuentes.

Por: Luisángela Delgado || Primicia