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Danticorp: La cuarta parte de los chavistas desean irse del país

 

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Danticorp: La cuarta parte de los chavistas desean irse del país

En Venezuela, cada día son más las personas que se están yendo del país, y no solo jóvenes opositores, que desesperados ante la terrible crisis que viven, salen en busca de un mejor futuro, pues ahora se han unido también chavistas, que antes se negaban a abandonar su tierra.

Años de estudios son los que pasan los venezolanos para conseguir su anhelado título académico, y luego quedan por allí desempleados, porque en Venezuela no hay oportunidades de trabajo; los que corren con la «suerte» de encontrar empleo, se quejan porque el sueldo apenas le alcanza para vivir.

En un país normal, las horas de trabajo te alcanzarían para pagar servicios, comida, ropa, e incluso salir a pasear, pero en Venezuela, debes tener al menos 4 sueldos para poder medio llevar una vida estable, pero insegura.

La encuestadora Danticorp, fue la que se encargó de hacer un estudio para ver si los chavistas también quieren irse del país.

Artículo publicado en Diario Los Andes

Los profesionales recién graduados ganan tan poco que no les alcanza ni para alquilar una vivienda; y aunque les alcance, con la nueva Ley de Arrendamientos, muy poca gente quiere alquilar. Comprar una vivienda, con una inflación oficial tan elevada es imposible. Los vehículos están “carísimos” y no se consiguen. La comida también es costosa; ir a un cine, comprar una pizza y un refresco en la feria de cualquier centro comercial se ha convertido en un lujo para muchos. Con un salario mínimo resulta cuesta arriba para que los jóvenes comiencen una vida independiente.

Nuestros hijos no quieren vivir así; aducen que estudiaron muchos años y leen que en otros países hay oportunidades, siendo todo más fácil”, relata una docente universitaria trujillana que ya hace planes con varios de sus hijos para independizarse en el exterior.

El más reciente estudio de la encuestadora Datincorp, revela un dato nuevo e interesante: la cuarta parte de los chavistas y el 71% de los opositores desean irse del país. El estudio fue realizado el 22 de Agosto 2016 y tiene un alcance nacional con mil 200 entrevistas. Los datos precisos dicen:

1. El 57% de los venezolanos se quiere ir del país (en mayo de 2015 era el 49%). Esta cifra – según Datincorp – revela los niveles de inconformidad que tienen los venezolanos sobre el desempeño de la nación.

2. Al realizar un cruce de variables por definición política, se encontró que la cuarta parte de los chavistas y la mayoría absoluta de los opositores también quieren marcharse.

3. El estudio revela que el 69% de los jóvenes, el 58% de los adultos y el 42% de los adultos mayores también se quiere ir. Las mujeres son más propensas al éxodo que los hombres.

El presidente de Fedecámaras seccional Trujillo, Ricardo Berríos, sostiene que  estamos se están observando cifras “muy alarmantes” de jóvenes que se están yendo del país y otros que se quiere ir. “El deseo de éxodo no corresponde a una fracción política sino que ahora tanto opositores como chavistas quieren emigrar”.

Comenta que la mayoría de las personas que se quieren ir tienen entre los 20 y 40 años de edad. “Es decir, estamos visualizando un proceso de descapitalización de la intelectualidad en el país”.

Berríos dice que el Estado venezolano invierte grandes cantidades de dinero en la formación académica; desde la primaria, segundaria, universitaria y de postgrado en algunos casos, añade que esos jóvenes que ya tienen un nivel de formación universitaria ante la profundización de la crisis económica deciden migrar al extranjero.

Elementos que causan esta situación:

Afirma Berríos que ante la precaria capacidad de empleo, a los jóvenes se les está subempleando. “Quienes se logran emplear de manera formal, su nivel de ingreso  no satisface sus necesidades básicas”.

El también economista sostiene que la dinámica económica del país les niega a los jóvenes la capacidad de tener casa propia, carro, y una calidad de vida que era la que se esperaba y se soñaba cuando se entraba en la universidad. “¿Para qué estudiaba uno en una universidad? Para tener una mejor calidad de vida que la de nuestros padres, para mejorar. Ese sueño de tener una vida mejor, de tener un nivel de vida más confortable se esfumó de la noche a la mañana. Hoy en día los jóvenes están en un proceso de supervivencia”.

Consecuencias del éxodo juvenil:

Ricardo Berríos es de la opinión que Venezuela se jactaba anteriormente de ser una de las naciones más jóvenes de Latinoamérica, y de tener un alto nivel de profesionalización, además de contar con los niveles de deserción escolar más baja del continente. “Hoy en día estamos viendo una clara deserción escolar. A esto le agregamos que los cambios curriculares del país han ido de más a menor, porque están por debajo de la media internacional, es decir, nuestros bachilleres van a salir menos capacitados que la competencia del resto de los países”.

Berríos alerta sobre el nuevo interés de los bachilleres venezolanos, que ya no es tanto la universidad, sino lograr sobrevivir en esta situación económica. “Los que logran ir a la universidad, los que logran formarse con tanto sacrificio solamente esperan el título universitario para poder buscar oportunidades de trabajo fuera del país. Estamos descapitalizando al país de mano de obra calificada. Estamos condenando al país a perder el futuro.Venezuela está autodestruyendo su futuro porque no logra mantener una generación de relevo”.

Para el especialista Venezuela vive – lamentablemente – un proceso de pérdida de esperanza y a su criterio cuando esto ocurre, la gente busca otras alternativas. “En el país no sólo se perdió la esperanza en muchos de los jóvenes, sino también de la fe. Es lamentable que una parte importante de los venezolanos que se van del país, no lo hacen porque en el exterior les hayan ofrecido grandes oportunidades, y por eso terminan sustituyendo una mano de obra no calificada, van a trabajar como obreros, meseros, albañiles, son pocos los que logran conseguir un nivel de ocupación de acuerdo a su perfil académico”.

Ante este escenario surge una pregunta indispensable: ¿Con quién o quiénes vamos a reconstruir el país? Berríos contesta: “Para reactivar o reconstruir el aparato productivo se requiere de capital humano, y es ese capital humano el que ya no está. Y eso nos lleva a otra pregunta: ¿Qué están haciendo las instituciones del Estado para cambiar las medidas erráticas económicas que se han ido desarrollando en el país y que han ido generando las consecuencias que hoy vemos? Absolutamente nada, y no solo eso, todos los días se profundiza el nivel de desconfianza, y cuando se pierde la confianza en las instituciones, se pierde la confianza en lo que es el país (…) La negativa de participar en un proceso electoral democrático – como lo es el Referendo Revocatorio – está acelerando la salida de jóvenes del país”.

Crisis social

Para el economista Ricardo Berríos, la nación se enfrenta a una profundización de crisis social, argumenta que Venezuela cada día cae en un nivel inferior en materia económica, eso implica una pérdida permanente de la capacidad de compra y eso influye en la familia que lleva a preguntarse a muchos jóvenes ¿eso es lo que quiero yo para mi familia?

“Hay una especie de autodestrucción del núcleo familiar: planificar un matrimonio significa – económicamente – tener capacidad de compra, y eso ya no es posible. Hay estudios que reflejan que los divorcios en jóvenes se han incrementado en un 70%. Se casan ilusionados y esperanzados, pero la crisis económica les genera una crisis sentimental. Hay un dicho que dice que ‘amor con hambre no dura, aunque sea muy sincero’”.

Más grave aún

Quienes se van al exterior dicen: “algo que pueda lograr allá es mucho mejor que lo que puedo lograr acá”. Añade Berríos que hay un elemento gravísimo que se suma al éxodo juvenil, y es que el capital humano formador también se está marchando. “Se está viviendo un proceso de proletarización del profesional universitario. Se está desestabilizando la educación en el país”.

¿Es correcto irse o no del país?

“Hay que ponerse en los zapatos de cada quien. Venezuela es un gran país de grandes oportunidades. Venezuela sigue siendo un diamante bruto que en diversas áreas requiere que sea pulido. Pero hay que estar en los zapatos de quienes quieren irse o ya se fueron. No los critico, no comparto esa decisión, no la justifico, pero los entiendo”.

El llamado
A los políticos y líderes en todos los aspectos el presidente de Fedecámaras seccional Trujillo les exhorta: “es necesario que se genere un mensaje de esperanza, de optimismo, todos somos necesarios para la recuperación del país. No todos los jóvenes se están marchando, hay unos que se están quedando pero que necesitan una palmadita en el hombro para que no pierdan la fe y la esperanza”.
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