Luego de las lluvias, se necesitan 215 salarios mínimos para reponer equipos dañados en Maturín

Las lluvias del pasado domingo dejaron a 640 personas afectadas en 18 sectores de Maturín | Foto: Jesymar Añez

Tras el aguacero del pasado domingo, 4 de agosto,  reponer los electrodomésticos que se dañaron no es tarea fácil en Maturín.

Aquellos que perdieron la cocina, la nevera y la lavadora necesitan 215 salarios mínimos o lo que es lo mismo, 8.600.000 bolívares para comprarlos en cualquier comercio del centro.

Se paga de contado”, afirmó Leida Velásquez, encargada de una tienda de electrodomésticos en el casco central. El crédito se acabó; Velásquez explica que se debe a que este tipo de ventas ya no representa un negocio para los comerciantes. “Es como trabajar a pérdidas porque el dólar aumenta de precio todos los días”, agrega.

En ese local, una lavadora de una tina para enjaguar y otra para exprimir tiene un costo de 2.800.000 bolívares al igual que una cocina de cuatro hornillas sin patas. Lo más económico que venden es una cocina eléctrica de dos hornillas por un monto de 300.000 bolívares. “Para salir de aprietos, la persona puede llevarse una de una hornilla por 200.000 bolívares”, mencionó.

En el local donde trabaja Luis Ángel Pérez las neveras cuestan 3.000.000 de bolívares. Asegura que el precio espanta a la gente y que por eso los ingresos de la tienda han bajado. “Es muy difícil que con esos precios la gente que perdió sus electrodomésticos los repongan; ahora, la comida es primero”, refirió.

Pérez destacó que la única forma que el dueño haga una rebaja es cuando el cliente se lleva tres artefactos o cuando presenta dólares. Afirma que el comerciante recibe los verdes al cambio del día y que si la compra es buena, puede dar plazos para pagar. “Ya el bolívar no vale nada, ahora todo se mueve con dólares”, dijo entre risas.

Los colchones también están costosos; se consiguen desde 800.000 bolívares en adelante, pero “esos no son de buena calidad”, menciona Ángela Díaz, una ama de casa que recorría negocios buscando colchones.

Chaparrón en Maturín

Las lluvias del pasado 4 de agosto inundaron a 18 sectores por el desbordamiento de quebradas y caños. Un total de 640 personas y 480 familias resultaron perjudicadas. Entre los sectores que aún siguen afectados se encuentra Santa Inés, donde las calles 2, 3 y 4 están llenas de agua porque los drenajes están colapsados por falta de limpieza. Protección Civil no ha inspeccionado la zona, dijeron los vecinos.

En esa comunidad, al menos 500 niños han sido atendidos en la base de misiones mientras que 100 familias se encuentran refugiadas en la escuela Villa del Parque porque sus ranchos están inhabitables, algunos quedaron con filtraciones.

Con información de El Pitazo

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