Alitas de pollo con soja, miel y limón, ¡para chuparse los dedos!

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Las alitas de pollo son un excelente alimento, ya que resulta barato, está riquísimo y se puede preparar de mil y una formas. Hoy hemos preparado esta receta de alitas de pollo con soja, miel y limón que seguro te va a gustar y con la que, literalmente, te vas a chupar los dedos.

Ingredientes (Para 4 personas):

  • – 500 gr de Alitas de pollo
  • – 50 ml de Miel
  • – 50 ml de Salsa de soja
  • – 120 ml de Zumo de limón (más o menos el zumo o jugo de 2 limones)
  • – Orégano seco al gusto
  • – 70 gr de Lechugas mezcladas para guarnición o acompañamiento
  • – 150 gr de Arroz redondo para guarnición o acompañamiento, cocido en blanco

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Preparación:

Cuando compremos las alitas, le pediremos a nuestro carnicero que las divida en las tres secciones que tienen. Las dos secciones más gruesas que contienen la carne son las que utilizaremos para nuestra receta. La punta del ala la utilizaremos para enriquecer un caldo de pollo para que tenga sabor intenso, cuando lo hagamos con unas carcasas y algunas verduras.

Mezclamos en un bol la soja, la miel y el zumo de los limones y espolvoreando con una cucharadita de orégano seco. Removemos bien hasta que la mezcla es homogénea.

Precalentamos el horno a 200ºC y mientras alcanza la temperatura ponemos las alitas sobre un silpat de silicona para evitar que se nos ensucie la bandeja del horno. Una vez colocadas, las barnizamos sin escatimar cantidad con el mejunje y las metemos al horno.

Damos la vuelta a las alitas cada 5 minutos, barnizando de nuevo con el mejunje cada vez que las volteemos y las dejamos hornear hasta que estén bien doradas y con la piel muy crujiente. El proceso tardará aproximadamente 35 minutos.

En ese tiempo preparamos un arroz blanco y si quieres una ensalada de hojas verdes y servimos todo junto.

Esta receta de alitas de pollo con soja, miel y limón es una de las mil posibilidades que tienen las alitas a la hora de cocinarse. Te recomendamos tomarlas a la hora de comer como entrante a compartir, o como plato fuerte después de una buena sopa calentita que puedes hacer cociendo las puntas de las alas que descartamos en la elaboración de esta receta.

Con información de Informe 21