EEUU estaría por crear la “peor pesadilla” de la OPEP y de Venezuela

La cuenca de Permian, ubicada al Oeste de Texas y una porción de Nuevo México (Estados Unidos), consiste en una infestación de miles de puntos que han sido perforados en menos de una década por empresas norteamericanas.

No menos de 114 mil de esos puntos han sido perforados generando ganancias tan bajas como de 30 dólares por barril de petróleo.

Para la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la “pesadilla” se produciría el próximo 2019 cuando los productores de Permian esperan poder resolver los problemas de distribución que agregarán no menos de 3 oleoductos y hasta 2 millones de barriles de petróleo como producción diaria.

De acuerdo con lo reseñado por Javier Blas, en un artículo publicado en Bloomberg, la OPEP se enfrentará con uno de los mayores desafíos en sus 60 años de historia: el aumento de energía en los Estados Unidos.

Ahora bien, si Arabia Saudita y sus aliados logran acordar el recorte de la producción el próximo 6 de diciembre cuando se reúnan en Viena, los precios más altos permitirían que el esquisto se robe la cuota de mercado.

Es decir, la OPEP “no puede permitirse que los precios bajen”.

Sin embargo, la floreciente producción norteamericana fue creada, en parte, por la misma institución petrolera luego de que, en 2014, los precios del petróleo se desplomaran y los productores estadounidenses tuvieran que desarrollar herramientas para sobrevivir aún con los bajos precios. Conforme los precios iban en aumentos, la perforación en Permian también subía.

Hoy en día, el crecimiento es aún más acelerado con el desarrollo de nuevas formas de transporte del crudo por parte de los Estados Unidos.

Por consiguiente, esperan que próximamente se generará lo que denominan “Tsunami”, una avalancha “de proporciones bíblicas” en materia de oferta, lo cual es contraproducente con el objetivo de aumentar los precios del crudo.

Todos los países miembros de la organización esperan ejecutar alguna acción que permita equiparar el efecto de la inmensa oferta que se avecina y el inminente desplome de los costos del petróleo.

Sin embargo, para Venezuela, la resolución de esto es apremiante, ya que este efecto puede resultarle incluso más dañino que a otras naciones.

La caída de la producción petrolera del país que se ha ubicado por debajo del millón de barriles le impediría competir con una producción superior como la de la cuenta Permian a precios tan bajos resultaría “catastrófico” para la economía venezolana ya de por sí muy golpeada.

Redacción Maduradas con información de Bloomberg y traducción de La Patilla

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