Anticonceptivos valen el doble del salario mínimo en Venezuela

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Al igual que cada uno de los productos que se ofertan en el mercado venezolano, los costos de los métodos anticonceptivos han sufrido un incremento anual considerable que ha llevado a las parejas a optar por el uso del preservativo, que posee un valor más accesible que las píldoras.

Mientras que el salario mínimo integral actual en Venezuela se ubica en Bs. 1.307.646, un tratamiento de anticonceptivos solo para un mes se encuentra en Bs. 2.275.000, monto que representa el doble de los ingresos.

Pero dependiendo de las marcas, el costo puede elevarse aún más, además de no ubicarse con facilidad en los establecimientos farmacéuticos del país.

Por ejemplo, una caja de Lobelle o Femexin de 28 cápsulas se encuentran en Bs. 4.500.000 y actualmente solo se consiguen vía web, suministradas por los llamados “bachaqueros” o revendedores. Sin embargo, estas mismas presentaciones tenían un valor hace un año de Bs. 45.100,28 y Bs. 24.100 respectivamente.

OTRAS ALTERNATIVAS

Otra opción factible para quienes tengan una vida sexual activa es el uso del preservativo, que además de ser un método de anticoncepción, también previene el contagio de las enfermedades de transmisión sexual.

“No se consiguen las pastillas y prefiero comprar preservativos antes de pagarle a los bachaqueros”, sostuvo Alejandra Vizcaya, quien agregó que en los últimos años ha invertido su dinero en este tipo de protección.

Los precios varían de acuerdo con la marca, la textura y el sabor, aunque al igual que las pastillas, escasean en los principales comercios.

A través de un recorrido realizado por el equipo de 2001, se pudo constatar que los más reconocidos como el Recore, Prudence, Climax o Durex no se encuentran fácilmente en el mercado. Los pocos existentes, se ubican entre Bs. 200.000 y Bs. 400.00.

Otra opción, aunque menos recomendable, es el uso de la pastilla de emergencia, una alternativa que algunas mujeres han vuelto habitual ante la poca disponibilidad de los métodos convencionales.

Según informó Nelmary Díaz, especialista en educación integral en sexualidad, “la pastilla del día después no se puede ser considerar un medicamento de uso habitual”, pues representa un riesgo en la salud de la mujer al perder su efectividad si es usada constantemente.