Luisa Ortega Díaz: “Fallé en no decir muchas cosas a tiempo”

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La llamada “fiscal general en el exilio”, Luisa Ortega Díaz, denunció hace casi un año la ruptura del orden constitucional en Venezuela. Fue destituida de su cargo por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y en agosto del año pasado abandonó el país. Ahora vive en Colombia, donde reúne pruebas contra el gobierno de Nicolás Maduro para que sea enjuiciado por corrupción y crímenes de lesa humanidad.

Desde Medellín, Colombia, en el marco de la Reunión de Medio Año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Ortega Díaz reveló a 2001 que cometió un error al no denunciar oportunamente irregularidades en varias instituciones del Estado mientras estuvo al frente del Ministerio Público (MP).

¿Cuáles fueron las acciones concretas que emprendió en la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya y qué personajes involucran?

Lo que presenté fue una denuncia contra Nicolás Maduro, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Gustavo González López y Antonio Benavides por crímenes de lesa humanidad como asesinatos, persecuciones, torturas. Eso está previsto en el Estatuto de Roma. Presentamos esa primera denuncia el 16 de noviembre de 2017 y este año acudimos nuevamente para ampliarla con la incorporación del evento ocurrido el 15 de enero en El Junquito, en el que fueron asesinados Óscar Pérez y otros seis venezolanos.

Uno de los hechos que estamos denunciando es el asesinato de más de ocho mil venezolanos a manos de las fuerzas de seguridad del Estado en los años 2015, 2016 y 2017. En esa cifra están incluidos las 505 víctimas ejecutadas durante la llamada Operación de Liberación del Pueblo (OLP).

También denunciamos la persecución que hay en contra de los venezolanos por pensar distinto a quienes detentan el poder. El Gobierno ha diseñado una política de Estado para perseguir a la disidencia.

Entre los soportes están las entrevistas a víctimas. En este momento, en Venezuela no hay un organismo que tutele los derechos de los ciudadanos. A pesar de que estamos en el exilio, ofrecemos ser receptores de esas denuncias, porque el MP sólo recaba las acciones ejecutadas supuestamente en contra del Gobierno.

Actualmente, decir la verdad en el país o denunciar cualquier hecho violatorio de los DDHH constituye una conspiración. Para Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Maikel Moreno, Tarek WIlliam Saab, Tareck El Aissami y los hermanos Rodríguez, denunciar la violación a la Constitución, a la Ley, o denunciar cualquier persecución a los ciudadanos es una acción de conspiración, traición a la Patria o terrorismo.

Pero estas violaciones a los Derechos Humanos también se habían visto antes del 2015. ¿Por qué hizo denuncias a partir de ese año y no antes?

Lo importante es que las denuncias se reciban, que si ocurren los hechos sean investigados y los responsables sean sancionados. No hay Estado puro. En todos hay violaciones a los DDHH. En el MP, al frente del cual yo estuve, recibíamos a todas las víctimas. Eran debidamente atendidas y tratadas con respeto. Las puertas del MP siempre estuvieron abiertas. Nunca permití maltrato a los periodistas ni a las víctimas y se iniciaban las investigaciones. Eso era lo importante, que se le diera el trámite.

Ahora vas a denunciar que no hay medicamentos en tal hospital y te meten preso.

Durante mi gestión nunca ocurrieron eventos como esos. Estamos haciendo un trabajo de todas las denuncias que realicé sobre los cuerpos policiales desde 2009 hasta que salí de Venezuela. Es decir, que no fue ahora, yo tenía una sistemática denuncia de la violación a los DDHH por parte de los cuerpos policiales sobre las que pedíamos medidas a los tribunales y muchas veces no las acordaban.

Cuando ocurrió la primera OLP, en junio de 2015, llamé al Presidente, a Padrino López, a todos los involucrados, y como no me hicieron caso, tuve que denunciar lo que allí sucedía. Yo fui una crítica. Incluso, la Misión A toda Vida Venezuela surgió por las denuncias que yo hice contra los cuerpos de seguridad.

En 2014 fui a Ginebra y tuve un problema con el Gobierno porque presenté las cifras de homicidioque, evidentemente, eran un hecho clandestino. Por lo que tuve que enfrentar en Venezuela pude haber optado por retirarme, pero yo necesitaba seguir denunciando y, sobre todo, después de tomar posesión Nicolás Maduro.

Usted ha llamado a no votar el próximo 20 de mayo por considerar que esas elecciones están viciadas ¿Cuáles son esos vicios?

No hay condiciones de igualdad ni de transparencia. Ahora hay mucha desinformación por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE). Un ejemplo es el cambio en los centros electorales. Antes, se anunciaba la fecha de los comicios con mucha anticipación, había lapsos para impugnaciones, el Estado defendía el derecho a elegir y ser elegido.

Ahora no existe esa posibilidad y hasta se inhabilitan a los candidatos que sean potenciales ganadores. Se cambian los centros de votación, en ellos se instalan puntos rojos para controlar a los electores, algo que está prohibido en la ley. Las condiciones sólo son para quienes detentan el poder, pero no para el resto.

Las cosas y las personas cambian. Yo creo que en Venezuela se perdió el pudor porque ya no les importa nada. En elecciones anteriores hacía observaciones y algunas eran consideradas y con otras tenía problemas. Por ejemplo, con ocasión del referendo revocatorio del 2015 fui a visitar a Tibisay Lucena y le expliqué la importancia de que dijera la verdad, no importaba cual fuera, y ella se molestó conmigo. Tuve que levantarme e irme porque se quedó callada.

No es fácil enfrentar el desmontaje de las instituciones a través de las instituciones.

Un solo rector del CNE puede hacer fuerza allí, pero no ha habido ninguno que tenga la voluntad política de hacerlo.

Hubo otra elección en la que nos reunimos los representantes de los poderes con los acompañantes internacionales, el Centro Carter entre ellos, y oí cada una de las preocupaciones que tenían sobre las posibles irregularidades que se pudieran presentar. Decidí habilitar fiscales para que eso no ocurriera. En cada elección tomábamos las previsiones para que se iniciara una investigación sobre cada denuncia o hecho que pudiera atentar contra la transparencia de las elecciones.

¿En las elecciones del 2013 hubo algún tipo de fraude?

No tengo la evidencia. Sólo te puedo decir que no fueron aceptadas las observaciones que hicimos.

Sería muy irresponsable decir que hubo fraude cuando no lo sé. Algo que sí te puedo decir es que cuando se convocó el revocatorio contra Maduro me negué a abrir un proceso para una investigación penal, sin que el Ministerio Púbico lo instara. Decidieron que había delito en la recolección de las firmas, algo absurdo, porque ese delito no existe. Al margen de la Constitución, y de manera irregular, un tribunal de Control ordenó a uno Penal e iniciaron la investigación, sin la participación del MP. Al final, el CNE suspendió el proceso.

¿Y usted hizo pública esa denuncia?

Ese fue uno de mis grandes errores, no decir oportunamente muchas cosas.

¿Usted hace algo en este momento para que las denuncias sobre el caso Odebrecht surtan algún efecto?

No solo hemos actuado en Brasil, donde consta todo el expediente que compromete a Maduro en hechos de corrupción con esa compañía, sino que además todas las evidencias que tengo en mis manos fueron presentadas ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano en el exilio para que se iniciara la declaratoria de haber mérito para enjuiciarlo, la cual está declarada con lugar y avalada por la Asamblea Nacional, como lo manda la Constitución.

Consignamos todas las evidencias que comprometen a Maduro y oportunamente mencionaremos otros nombres. Presentamos testimoniales y delaciones, además de documentos, desembolsos, contratos y convenios firmados por el propio Nicolás Maduro. De acuerdo con las delaciones se llegó a las cuentas utilizadas por él para recibir dinero y quiénes fueron las personas interpuestas para hacer esas operaciones. Eso ni siquiera es una investigación preliminar. Hay demasiadas evidencias que lo comprometen. Por menos de eso, presidentes han sido procesados y enjuiciados.

Luis Ortega1

El fiscal designado por la ANC, Tarek William Saab, ha emprendido acciones en su contra y usted, a su vez, ha dicho que él tiene varios expedientes abiertos por corrupción. ¿Qué ha pasado con eso?

Este Gobierno tirano que tiene Venezuela designó al margen de la Constitución, después de haber asaltado militarmente el MP, a Tarek William Saab, y una de sus primeros pronunciamientos fue que Maduro no está involucrado en el caso Odebrecht. Es irresponsable que cualquier funcionario que ejerza la acción penal se pronuncie sin entrar a conocer un expediente. Él se pronunció para favorecer a su amigo, lo que significa que en Venezuela será imposible enjuiciar a Maduro ni a los amigos de Tarek William Saab.

Cuando enjuiciaron a los sobrinos en Estados Unidos, lo primero que hice fue pedir información a ese país. Esa información llegó a la Cancillería y nunca me la entregaron, pero afortunadamente tengo los soportes de cuándo inicié la investigación. A lo mejor resultan inocentes, pero era mi deber investigar.

Así que el deber de ese usurpador debió ser investigar a Maduro, por lo menos en beneficio de la duda.

Con ese criterio se ha administrado justicia y se ha ejercido la acción penal en Venezuela, para favorecer a los amigos de Saab y perseguir a la disidencia política, así no haya cometido delitos.

Bajo ese mismo esquema, él le dio tratamiento a uno de los tantos casos que lo comprometen, como por ejemplo, el caso de la Constructora Conkor, la negociación de la Faja Petrolífera del Orinoco y su socio Pedro León. Bajo mi gestión pedimos la orden de captura de León y él lo mandó a buscar en un avión privado. ¿Cuándo a un delincuente se le busca en un avión privado? ¿Cuándo a un delincuente como Walid Makled se le permite declarar en una silla? ¿Por qué no se le permite eso a Leopoldo López, a Rodríguez Torres o a otros presos políticos que hay en el país?

Él está comprometido en ese caso de corrupción. Él tiene a sus dos socios comerciales, que son los dueños de la empresa Conkor, y por ahí hay un asesinato en el que está involucrado también. Lamentablemente, no teníamos la investigación completa, pero con todas las limitaciones que hay la estamos adelantando. Tenemos evidencia de que él mandó a matar a una persona en el estado Anzoátegui siendo gobernador. Oportunamente lo informaremos con detalles. Así que estamos en presencia de una banda delincuencial. Quien usurpa el cargo de Fiscal General es un delincuente.

Saab la ha acusado de haber encubierto y paralizado investigaciones en casos como los Papeles de Panamá, el mismo caso Odebrecht. ¿Qué hay de cierto en eso?

Eso no es cierto. Recientemente dijo que detuvieron en España a Claudia Díaz y Adrián Velásquez. No era cierto que los habían detenido porque las autoridades españolas lo desmintieron. A esas personas nosotros le pedimos la privativa de libertad y Maikel Moreno le levantó las medidas. Todas las acciones que emprendimos desde el MP eran obstaculizadas por los tribunales. Antes había casos de corrupción, pero ahora, con Maikel Moreno al frente del TSJ, están por la calle del medio. Todo tiene tarifa en los tribunales. Lamentablemente, jueces honestos y trabajadores están asustados.

Casos como el de la Faja Petrolífera del Orinoco, el caso del actor Manuel “Coco” Sosa, son algunos en los que emprendimos acciones y lo hacen ver ahora como si fueran propios.

Tenemos 2 mil órdenes de captura y los cuerpos policiales no las ejecutaron.

¿Cómo ha sido el exilio para usted?

No he podido vivirlo porque lo que he hecho es trabajar por la libertad de Venezuela. Estoy trabajando todo el día en función de mis coterráneos, rescatar la felicidad que teníamos. No sabes cuánto me impacta el tema de la desnutrición. Ver cuántos niños se mueren de hambre, por falta de tratamiento.

Estando en Venezuela, aunque no era mi competencia, emplacé a varios funcionarios por la corrupción en el negocio de los alimentos. Ver cómo se pudrían los alimentos en los contenedores. Cuando el caso “Pudreval”, pedimos la privativa de libertad de varias personas y solo ejecutaron dos o tres.
Pedimos la privativa de libertad contra la exministra de Salud, Eugenia Sader, y su hijo, y Cilia Flores nunca lo permitió con amenazas a jueces honestos. No todo el mundo tiene las agallas que yo tuve de denunciar públicamente muchas cosas.

Así se ha manejado el Estado y yo no me presté para eso.

Entendiendo que usted se maneja como “fiscal general en funciones”, ¿cómo se están sosteniendo usted y su equipo de trabajo en el exilio?

Ha sido muy difícil. Muchos de ellos están dando clases. Aunque no son grandes sueldos, ayudan. Hemos hecho cursos de criminalística. Algunos amigos nos han ayudado. Yo comienzo a dar clases próximamente en la Universidad de El Rosario. Cada viaje que hago es costeado por las organizaciones que me invitan. Ha sido muy duro todo esto, pero hay muchas personas que han colaborado con nosotros.

¿Cómo fue desprenderse de sus cosas en Venezuela, de tener calidad de vida?

Hay algo que quiero señalar primero. Ellos muestran mi casa como si fuera algo ilegal tener calidad de vida. Porque quienes pueden tener calidad de vida son ellos. Una casa normal. Eso es lo que deben tener todos los venezolanos. Con los recursos que tiene Venezuela todos deberían vivir así, porque yo no tenía mayores lujos que vivir en una casa cómoda como lo merecemos todos los venezolanos. Que vaya al supermercado y consiga productos, que abra el grifo y consiga agua pura, porque el agua que consumen los venezolanos está contaminada. Todas las plantas de tratamiento del país están dañadas. Es algo que también denuncié.

Yo tengo informantes en Venezuela que siempre me alertan. Por eso siempre me he adelantado a las cosas. Yoel Palmar es un narcotraficante que fue aprehendido en Colombia y se le está pidiendo la extradición. Él se fugó de Venezuela porque hizo un negocio turbio con Maikel Moreno.

Quieren llevárselo para ponerlo a declarar en mi contra como lo hicieron con Walid Makled. Eso lo estamos investigando. ¿Qué evidencia esto? Que sus socios comerciales son unos delincuentes y narcotraficantes. Si algo estaba en duda, ahora se corrobora.