¿Mito o realidad? Qué sirve y qué no para dormir mejor

Recomendaciones para dormir mejor |Imagen de referencia

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¿Es necesario dormir ocho horas? ¿El queso causa pesadillas? ¿Es contraproducente despertar a un sonámbulo? Las respuestas a estas preguntas muchas veces se basan en falsas creencias, reseña El Clarín de Argentina.

En la última década la investigación científica sobre el sueño ha crecido considerablemente. En la actualidad hay una mayor comprensión de la actividad hormonal y cerebral que se produce al dormir y cómo influye en la salud y el bienestar. En base a esa evidencia disponible, Graham Law, presidente honorario de la British Sleep Society (Sociedad Británica del Sueño) compiló en un libro los principales mitos relacionados con el sueño.

No es verdad que sea necesario dormir ocho horas: no hay un número estándar, algunos se benefician con más y otros con menos. Tampoco es cierto que el queso cause pesadillas o que no se debe despertar a un sonámbulo, sostiene Law, quien recopiló en Sleep Better: The science and the myths (Dormir mejor: la ciencia y los mitos) al menos 40 creencias erróneas relacionadas con el dormir.

Tomar por válidos estos mitos en muchos casos no solo no ayuda, sino que hace más difícil conciliar un buen sueño. “Hay mucha mitología sobre cómo tener una buena noche de sueño. Aunque detrás de ellos haya buenas intenciones, algunos de los mitos más persistentes no solo están equivocados, sino que pueden ser peligrosos para la salud y el bienestar“, afirma Law. 

Algunos de los lugares comunes descriptos en el libro están muy difundidos. No es verdad por ejemplo que una buena noche de sueño no pueda admitir interrupciones o que una hora dormida antes de la medianoche equivale a dos dormidas después.

También son equivocadas las convicciones que sostienen que dormir menos ayuda a adelgazar (todo lo contrario) o que los adultos mayores necesitan menos horas de sueño.

Otros mitos son más fantasiosos y menos conocidos. Es el caso de las personas que creen que la cabeza puede explotar durante el sueño (en realidad el “exploding head syndrome” es una condición benigna por la cual se sienten ruidos imaginarios al despertar); o que para hacer una buena siesta se deba tener una cuchara en la mano “Escuché cientos de historias y ejemplos de estudiantes o participantes de investigaciones”, comenta el autor, que es docente en la Universidad de Lincolnshire (Reino Unido). “Hay 40 mitos en el libro, pero dejamos afuera muchos otros”, añade.

La publicación ofrece además técnicas basadas en evidencia, habilidades psicológicas y prácticas de mindfulness (atención plena) para ayudar a mejorar el sueño. En ese sentido, Law pone en duda distintos métodos comúnmente utilizados para dormir. No es verdad, por ejemplo, que el televisor encendido ayude a conciliar el sueño, o que un poco de alcohol antes de ir a la cama facilita el dormir.

“Cada persona tiene su propia ‘deuda de sueño’ y ritmo circadiano, que trabajan en conjunto, pero a menudo pueden ir fuera de sincronía y este desequilibrio causa problemas de sueño”, explica.

El especialista agrega que “no podemos hacer mucho por el ritmo circadiano, mientras que la deuda de sueño está muy influenciada por las propias rutinas, que incluyen desde horario de acostarse, alimentación y hasta cantidad de ejercicio realizado a diario.

Otro de los mitos consignados se centra en las parejas, más precisamente a la creencia de que no se puede ir a la cama después de una pelea. “Hacerlo no tiene ningún efecto sobre la salud del sueño, aunque quizás influye sobre la propia pareja”, concluye Law.


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