TWP: Los venezolanos están huyendo a Brasil para recibir atención médica, abrumando a sus hospitales y morgues

Foto: Marina Lopes / The Washington Post

Foto: Marina Lopes / The Washington Post

De acuerdo con un artículo publicado por The Washington Post las autoridades brasileñas de Roraima tuvieron que declarar un estado de emergencia por 180 días para lidiar con la ola de pacientes venezolanos que están arribando al país en búsqueda de atención médica, ante la precaria situación del sector salud en Venezuela.

A continuación puede leer el artículo íntegro traducido del inglés cortesía de Sumarium:

Marina Lopes

Debido a la cantidad de venezolanos que están emigrando a Brasil para buscar comida y medicinas, los hospitales brasileños que se ubican a lo largo de la frontera norte están teniendo que recoger las piezas del fallido sistema de salud venezolano.

Una crisis económica en espiral y la hiperinflación han dejado a los hospitales venezolanos sin agujas, vendas y medicamentos. Desesperados por atención médica, y a menudo indocumentados, los pacientes están abrumando las salas de emergencias brasileñas mientras siguen llegando de a miles.

“La demanda está creciendo más rápido de lo que puedo manejar. Cada mes el número de pacientes crece exponencialmente ¿Cómo puedo planificarme para eso?”, se preguntó Marcillene Moura, la directora del Hospital General ubicado en el estado fronterizo brasileño de Roraima. “¿Qué pasará si esto continúa? Me quedaré sin insumos a mitad de año”.

La inundación de pacientes también está causando otra crisis en Roraima, un estado pobre y remoto que sirve de entrada a Brasil para venezolanos: el Hospital General de Roraima no cuenta con las instalaciones para manejar los cuerpos de los pacientes que mueren allí. Se resolvió enviar a los cadáveres a la morgue de la estación de policía, donde permanecen hasta tres meses mientras las autoridades tratan de identificarlos. La morgue, utilizada para albergar a las víctimas de crímenes violentos, esta tan abrumada de cuerpos que en algunas ocasiones tienen que meter dos en una misma gaveta.

La hacinada morgue es solo un ejemplo de como la ola de inmigración venezolana sin precedentes está estrangulando el sistema médico de Brasil. El Hospital General de Roraima admitió a 100 pacientes de Venezuela en septiembre. Para el mes de diciembre, ese número se había duplicado. Para lidiar con la cantidad de personas, el hospital trasformó salas de espera en pabellones, añadiendo tantas camas como el espacio permitía. Pero la demanda es tan alta que incluso se empezaron a utilizar más pasillos. Moura alertó que está invirtiendo el presupuesto anual del hospital en seis meses. El 40% de los pacientes en la unidad de cuidados intensivos son extranjeros, y cada uno cuesta hasta 1.500 dólares al día.

Para hacer las cosas más difíciles, la falta de tratamiento médico en Venezuela hace que los pacientes regresen al hospital en peores condiciones. En promedio, los venezolanos son hospitalizados hasta tres veces más que los brasileños y frecuentemente requieren de intervenciones médicas costosas.

Los hospitales brasileños terminan cuidando no solo a los pacientes venezolanos, sino también a sus familias, quienes muchas veces no tienen un lugar para pasar la noche, dinero o comida. Muchas veces tienen que dormir en las sillas del hospital y dependen de los servicios gubernamentales para comidas y duchas.

Ese es el caso de Rogelio Sánchez, un carpintero de 39 años de la tribu Kumarakapay en Venezuela, quien ha tenido que dormir durante tres días en el hospital luego de que su hijo de 18 años se rompiera la clavícula en un accidente de moto. A pesar de que el accidente ocurrió en Venezuela, la ambulancia lo dejó en la frontera porque los hospitales locales no tienen los insumos necesarios para cirugías o exámenes. Rogelio no dejó de estar al lado de su hijo. “No conozco a nadie en Brasil, pero tengo miedo de que no haya medicinas para mi hijo en Venezuela”, expresó.

A principios de mes, el gobernador de Roraima declaró un estado de emergencia y solicitó fondos federales para ayudar a mitigar la crisis. El Ministerio de Salud brasileño está debatiendo la propuesta de construir un pueblo hospitalario que pueda servir mejor a los inmigrantes venezolanos. También creó un centro de respuesta para alimentar a los venezolanos que llegan y dirigirlos hacia servicios sociales y médicos. Pero el estado de emergencia y los recursos federales expiran luego de 180 días, y el departamento de salud de Roraima se preocupa por la incertidumbre que genera un posible agravamiento de la crisis en Venezuela.

“Pronto estaremos lidiando con un campo de refugiados”, dijo Ivan Soriano Andrade el secretario adjunto de salud de Roraima. “Tenemos una bomba de tiempo en nuestras manos”.


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